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la vocación

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 ... estoy un tanto preocupado. Mi preocupación se debe a determinadas ideas que circulan por nuestro entorno con total libertad e impunidad. Supongo que son modas, y como tales, acabarán pasando, pero en este caso, por muy pasajeras que sean, habrá mucha gente que se verá influenciada por ellas...


Vivimos en el presente olvidando lo ya pasado. Pero la historia es una fiel compañera de viaje que está ahí para recordarnos que las cosas no siempre fueron así. Y eso nos debe servir para poner en valor lo que tenemos y apreciar lo que nos ha tocado vivir como si de un regalo se tratase. 


No hace mucho tiempo, el poder escoger una profesión no era más que un sueño al alcance de unos pocos afortunados. Las profesiones pasaban de padres a hijos sin que existiese la libertad de poder dedicarse a lo que a uno realmente le gustase. Es más, esa posibilidad no existía y la gente vivía ajena a esa maravillosa faceta de la libertad. Desde no hace tantos años esto ya no es así. La sociedad ha evolucionado y nos ha transportado a un presente donde la gente esta dotada de la capacidad para poder escoger aquello que más le gusta, libre de ataduras del pasado, libre de cortapisas que le obliguen a vivir un destino ajeno a sus propios deseos. Sin duda un gran paso adelante.


En estos momentos de la historia surgen términos como el de vocación. Una vocación que podríamos definir como nuestros sueños, nuestros anhelos, lo que nos inspira, en definitiva, la expresión de nuestros valores. Apliquemos esta definición al trabajo y nos daremos cuenta de lo que significa poseer una vocación profesional.


Volviendo al inicio de la entrada del post, y a la vista de las evidencias planteadas, lo que me preocupa es que hayamos olvidado nuestra historia y centremos nuestras preocupaciones en cuestiones más banales y carentes de sentido, que al convertirse en corrientes de pensamiento, poco ayudan a aquellas personas, que en la difícil tarea de orientar sus vidas profesionales, sean aconsejadas lejos de todo lo expuesto anteriormente. Os pongo un ejemplo:


Participaba en un foro de empleo hace unas semanas. En este foro se nos hizo una entrevista para una cadena de televisión local. La entrevista versaba sobre las tres típicas preguntas que se les suele hacer a los candidatos en los procesos de selección. Mi respuesta fue contundente: no creo que haya preguntas típicas, así como no creo que haya respuestas acertadas. Es un poco más complejo. Se trata de que el candidato acuda a la entrevista tranquilo, sabiendo a la perfección cómo es, qué es lo que realmente le gusta, teniendo claro que si esto es así todo lo demás fluirá. Tratar de preparar una entrevista aprendiendo preguntas tipo, lo único que transmite es la falta de frescura y originalidad que tanto gusta observar cuando estás en frente de un candidato. 


Internet está lleno de consejos: que si dar la mano así, que si sentarse de esta manera, que si llevar determinada ropa, .... tópicos, tópicos y más tópicos. La gente busca recetas rápidas que le ayuden a conseguir un objetivo cortoplacista: incorporarse a un puesto de trabajo. Y yo me pregunto, ¿y luego qué?. Se puede engañar en una entrevista de trabajo y conseguir el objetivo, pero de nuevo me vuelvo a preguntar, ¿a quién se engaña, al entrevistador o al propio candidato?.


El contenido de la entrevista con este canal de televisión me dio la sensación, una vez más, de buscar recetas rápidas encaminadas a saciar la ansiedad normal que tienen los candidatos ante cualquier proceso de selección. Creo que en vez de hablar de tópicos deberíamos enfocar más este tipo de discursos hacía conceptos como el de la vocación. ¿Que quieres ser?, ¿has estudiado algo que realmente te apasiona?, ¿qué es lo que se te da bien?, ... Más que hablar de apretones de mano y cuestiones por el estilo, deberíamos ayudar a la gente a que encuentre sus vocaciones, a que reflexione sobre sus puntos fuertes y a que enfoque su búsqueda en esta dirección. 


Cuando alguien se sienta ante un entrevistador y todo esto lo tiene claro transmitirá una imagen que ningún “apretón de manos” podrá superar. Creo que es momento de que recojamos el guante que nos ha servido la historia, y disfrutemos de esa joven libertad que tenemos para dedicarnos a lo que más nos guste.

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Coincidir vocación con

Coincidir vocación con trabajo.
La situación económica "empuja" a las personas en determinado momento a tratar de conseguir un puesto de trabajo, aunque no corresponda exactamente al perfil buscado. Por eso pienso que una de las responsabilidades del responsable de la administración de personas, es encauzar a esa persona hacia donde mejor se adapte su perfil. Creo también que el trabajo puede aportar felicidad a las personas, cuando están bien gestionados, desde la selección personal de la vocación hasta conseguir el trabajo adecuado.

Muy buena reflexión!

Saludos

Submitted by Rosa (no verificado) on Vie, 24/04/2009 - 12:07.
La situación económica provoca este tipo de cosas

Cuando por detrás están una hipoteca, o varias, los hijos, etc... aveces uno se ve avocado a conseguir el trabajo como sea y a costa de lo que sea.

Cuando el mercado está mejor, lógicamente ese tipo de aspiraciones disminuyen.

Submitted by Manuel Barrientos (no verificado) on Sáb, 26/09/2009 - 03:24.
la persona debe llevar la iniciativa

 Rosa, totalmente de acuerdo con lo que dices. Pero el peligro de verse "empujado" a conseguir un puesto de trabajo a cualquier precio puede suponer que en esa necesidad imperiosa acabes en una organización en la que tus valores no encajan con los de la compañía, lo que supone un lastre muy grande a la hora de poder desarrollar tu vocación.

El post, lo que trata de transmitir es que antes de tomar cualquier tipo de decisión debemos ser conscientes de qué es lo que nos gusta, de conocernos a nosotros mismos. Una vez tienes esto claro, lo demás sólo consiste en ir tomando las decisiones adecuadas y dando los pasos correctos hasta poder alcanzar la coincidencia entre tu vocación y tu profesión. En este camino debemos dejar fuera estereotipos y clichés erróneos, que en la mayor parte de los casos nos ayudan muy poco.

En cuanto al departamento de recursos humanos, coincido contigo en que uno de sus cometidos principales es poder ayudar a las personas para que desarrollen sus puntos fuertes / talentos y de esta manera poder ayudar a que la gente disfrute haciendo su trabajo.

Creo que todo esto comienza en el individuo, el debe ser quien lleve la iniciativa en todo este proceso, y todo empieza por preguntarse: ¿qué es lo que me gusta?, ¿qué es lo que quiero ser?.

 

Muchas gracias por tu comentario.

Submitted by rober on Sáb, 25/04/2009 - 12:48.
Yo creo que el problema de

Yo creo que el problema de muchas personas es que no tienen un objetivo u horizonte al que dirigirse, y van dando bandazos por distintos trabajos. Me refiero al tipo de persona que en su CV presentan una alta rotación y puestos muy dispares, que muchas veces no tienen nada que ver unos con otros.
Cuando comentas este aspecto con ellos, te responden "es por ir probando" o respuestas del estilo.

A mí me parece que estas personas son las que buscan recetas mágicas para afrontar las entrevistas, porque como no tienen claro lo que quieren, es muy difícil que encajen en el perfil buscado en el proceso de selección en el que participan, y por ello necesitan "trucos" para encajar con calzador. No saben lo que quieren, por tanto no saben lo que buscan a nivel laboral y eso tiene como consecuencia que no se muestren seguros en una entrevista.

Tal y como yo lo veo, es difícil encontrar una auténtica vocación. Mucha gente debe conformarse con trabajar en algo que le guste, pero son pocos los que llegan a desempeñar la actividad que siempre han querido. Además, hay que ayudar a que la gente encuentre su camino vocacional ya desde el colegio, y a día de hoy lo veo bastante difícil sobre todo por lo despegado que está el sistema educativo de la realidad laboral.

¡Un saludo!

Submitted by Sergio Eceiza (no verificado) on Dom, 26/04/2009 - 17:00.
En el clavo!

Creo que Sergio ha dado en el clavo. Me refiero a la gran distancia que separa el entorno educativo y el laboral.

Algunas veces tengo oportunidad de observar el despiste que tienen algunos chavales que están a punto de hacer la Selectividad cuando sus mayores hablan de "carreras con salida" y "carreras sin salida". Precisamente el otro día reivindicaba en la SER Juan José Millás durante una entrevista al Ministro de Educación, un respeto a titulaciones basadas en las Ciencias Sociales y en las Humanidades. Ya está bien de que todo en la vida sea la tecnología y nos olvidemos tan a menudo de cuestiones tan elementales y necesarias como el estudio del ser humano y de la sociedad en su conjunto.

En otros países donde el sistema universitario es mucho más flexible y está a años luz del nuestro las personas no se ven abocadas a desempeñar una profesión concreta por el hecho de estudiar esto o aquello. Esperemos que el tan denostado por algunos Plan Bolonia nos vaya llevando por otro camino. Lo necesitamos nosotros y nuestro mercado laboral.

Un saludo

DS.

Submitted by DS. on Mar, 28/04/2009 - 22:09.
gran diagnóstico

 ... que buen diagnóstico Sergio. Creo que has hecho un análisis estupendo. Cuando leo tu comentario pienso en las pescadillas que se muerden la cola. Un círculo que empieza en casa, al creer que esto de descubrir vocaciones es sólo responsabilidad de los colegios, a esto le sigue la falta de responsabilidad y liderazgo del sistema educativo y termina en las empresas que no tienen tiempo ni recursos para dedicarse a buscar vocaciones. El resultado: un porcentaje muy alto de población sin saber cual es su vocación.

A falta de un liderazgo claro en este tema de vital importancia, creo que debe ser la propia persona la que asuma este reto. Tarea difícil, pero muy reconfortante ... y rentable. El camino del autoconocimiento es un buen comienzo.

Sergio, gracias por tu comentario. Espero leerte más a menudo. 

Submitted by rober on Mar, 28/04/2009 - 22:08.
La orientación vocacional y el trabajo

Estaba leyendo esta interesante entrada y quería decir lo siguiente respecto de lo que me pasó a mí. La primera carrera que elegí, me gustó (filosofía) pero como el campo laboral era muy reducido, me cambié a administración de empresas, donde el campo laboral es por lejos abundante. Bueno, comencé trabajando en puestos administrativos como estaba planeado por mí. ¿Que ocurrió? Me resultaron insoportables esos trabajos. Al punto de que renuncié a los tres que tuve. Con esto quiero decir que en general no se le da importancia al trabajo, es decir: Los miles de tests y esas cosas dejan de lado la ocupación concreta. Para que nadie cometa este grave error, como lo hice yo, es necesario hacer al menos un pequeño análisis anterior. Porque son decisiones que te influyen el resto de la vida. Navegando por este tema, que realmente me deprime mucho, encontré lo que creo que dá en el clavo, El proceso de elección vocacional Creo que me hubiera cambiado la vida si alguien me hubiera dicho: Este trabajo es así, este trabajo es de esta otra manera. Mis padres nunca me recomendaron nada, demasiado nada. Los que tienen padres que presionan por una carrera,me parece que al menos, como muy malo, están seguros de que no van a hacer. Por supuesto que no es mejor, pero también se pueden hacer macanas teniendo libertad. Saludos.

Submitted by Andrés (no verificado) on Vie, 22/05/2009 - 22:50.
Foco

Andres, muchas gracias por compartir tus experiencias. La verdad que lo que comentas deja de relieve lo importante que es saber elegir. Lo difícil de elegir este tipo de cosas es que dicha elección se debe tomar sin información y en un momento de la vida en el que pocas cosas se tienen claras. Yo soy de los que cree que, independientemente de buscar salidas profesionales, debemos ser fieles a nuestros gustos o preferencias. Si algo nos gusta lo más probable es que nos interese, si nos interesa será mucho más sencillo encontrar un encaje laboral. ¿Cuántas personas estudian carreras con muchas salidas y están haciendo otras cosas totalmente diferentes? o peor aún ¿cuántos de ellos están en el paro?. Al final, del caso que comentas, el resultado es el mismo que si hubieses escogido la carrera de filosofía: trabajar en algo que no te gusta. Siendo este el peor escenario, creo que por lo menos debemos tratar de disfrutar en nuestros estudios. En ese camino tendremos un montón de oportunidades de encontrar algo que nos encaje, sólo es cuestión de poner el foco en ello.

Andres, gracias de nuevo. El link que envías es muy interesante.

Espero que encuentres eso que buscas.

Submitted by rober on Lun, 25/05/2009 - 13:04.

   

 

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