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la estrategia del compromiso

 Siempre estamos a vueltas tratando de definir el dichoso talento. Para mi la mejor definición que se ha hecho de este concepto es la que en su día nos regalo Dave Ulrich: El talento es el producto de la capacidad por el compromiso. Hoy toca hablar del compromiso.

¿Por qué nos comprometemos?, ¿por qué decidimos permanecer en una empresa?, ¿por qué estamos dispuestos a renunciar a dinero, poder, posición, ... por el mero hecho de permanecer en el mismo grupo?. Una vez más el genial Punset nos hace bucear en la psicología  social para dar una respuesta a estas preguntas. 




De lo visto en el último programa de redes saco mis conclusiones que comparto con vosotros:

 

La misión del ser humano es la de sobrevivir, esa es la base de nuestra existencia y sobre la que basamos todos nuestros actos y  diseñamos nuestras estrategias de comportamiento. El ser humano lo tuvo muy claro desde el primer momento: sólo con un grupo podré conseguir sobrevivir más  tiempo en la sabana. ¿El precio?: compartir lo mejor de mi para poder hacerme una reputación en el grupo, que de esta manera el grupo confíe en mi y poder establecer los relaciones y alianzas que más me ayuden a conseguir la ansiada supervivencia. Así de sencillo. Como solos no éramos capaces de hacer frente a nuestro entorno consideramos que unidos en grupo sería mayor la posibilidad de resistir al mismo.

 

Y desde los tiempos de la sabana a nuestros días las cosas ha cambiado mucho, pero si algo permanece en nuestro código genético grabado a fuego, es la necesidad de sobrevivir. Y el precio sigue siendo el mismo: utilizar nuestra identidad social para conseguir del grupo lo que más necesitamos. ¿Y cómo lo conseguimos?. Nuestra identidad social sabe que ser generosos es la mejor manera de crearse una buena reputación que acepte el grupo. Somos altruistas porque sabemos que si damos al grupo también recibiremos de él cuando nosotros lo necesitemos. El altruismo se erige como la mejor estrategia sobre la que construir la necesaria confianza. Cuando somos generosos todo el mundo quiere hacer tratos con nosotros, eso nos beneficia a largo plazo y mejora nuestra posición en la carrera de la supervivencia.

 

Conociendo todo esto resulta más sencillo entender como funcionan las empresas y las personas que las conforman. Las empresas no dejan de ser como los grupos de caza de antaño. Su objetivo esta claro; sobrevivir. Pero la evidencia nos ha demostrado que hay empresas que sobreviven mucho más tiempo que otras. ¿Por qué?. Pues con toda la información anterior no resulta difícil concluir que aquellas que perecen primero seguramente es porque los miembros que la conforman tienen en mente maneras diferentes de obtener la supervivencia. Es necesario que todos apuntemos al mismo sitio, que todos sepamos cual es el objetivo y que todos compartamos la forma en la que lo tenemos que conseguir. Si alguno de estos pasos se quiebra el resultado final es sólo cuestión de tiempo.

 

Para que todo esto suceda necesitamos la confianza y cohesión del grupo. O lo que es lo mismo, necesitamos compromiso. Sólo cuando tenemos todo esto es cuando consideramos que el grupo al que pertenecemos es el mejor posible, y por lo tanto, no lo abandonaremos muy a pesar de las circunstancias externas.

 

Necesitamos el compromiso para poder sobrevivir. Nuestros antepasados se comprometieron, se unieron, lucharon juntos y llegaron hasta nuestros días. Creo que no hay duda de que si esta estrategia ha funcionado durante tanto tiempo no va a dejar de hacerlo ahora.

 

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y por donde empezamos?

Me parece una reflexión muy interesante y unas conclusiones acertadas pero... y ahora qué?

Ahora que sabemos que necesitamos el compromiso como agua de mayo, ahora que sabemos que la confianza y cohesión del grupo generan ese compromiso, ¿por donde empezamos?

DS.
(el mismo del otro día).

Submitted by Anónimo on Mié, 19/11/2008 - 01:45.
 Para mi hay un sentimiento

 Para mi hay un sentimiento que es el que mejor resume por donde empezar. Se trata de sentirse todos en un mismo barco. Y me preguntarás: ¿y cómo logramos eso?. Yo creo que la respuesta está en la selección de personas. Pero previo a la selección tenemos que invertir un tiempo en dedicarnos a diseñar los valores y la cultura organizativa. Cuando tenemos claro estos dos puntos es cuando podemos seleccionar a la gente adecuada que comparta los valores y cultura de la empresa.

Este trabajo nos ayuda a contar con unos profesionales con los mimbres adecuados para sentir que están en la mejor organización, la que más se adapta a lo que ellos buscan. Con esto ya tenemos una cohesión cuasi perfecta; un grupo de profesionales que consideran que su equipo es el mejor y que serían capaces de sacrificar intereses personales por el bien del conjunto.

Pero la unión necesita de la confianza, ya que es esta la que hace que la unión sea duradera. Para conseguir la confianza los mejores aliados son la verdad y la transparencia. SI conseguimos incorporar como valores corporativos la verdad y la transparencia, la confianza se generará de manera automática.

 

De esta manera, y casi sin darnos cuenta, el compromiso emana de cada una de las personas que conforma la organización. Si se detecta algo que perturbe el compromiso (jefes o empleados tóxicos) lo mejor es optar por atajarlo lo antes posible, de lo contrario se producirá un efecto contagio muy peligroso.

 

Como diría Gustave Flaubert: "Cuidado con la tristeza: ¡es un vicio!"

 

Espero que esto responda a tu pregunta ... 
Muchas gracias por participar.

Submitted by rober on Mié, 19/11/2008 - 23:21.

   

 

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