Suscripcion RSS  |       

   

lesiones sociales

 todo el mundo sabe lo que es un esguince. Y todo el mundo sabe también cual es el remedio más popular para tratarlo: inmovilizar la zona durante 15 días y reposar. Por desgracia he sufrido en más de una ocasión esguinces varios. Durante mucho tiempo utilicé este remedio. Al cabo de esos 15 días resultaba que el dolor que sentía por la inactividad de la zona era aún mayor, y lo que era peor, la zona quedaba parcialmente atrofiada. Con el paso del tiempo una amigo preparador físico me recomendó que para este tipo de lesiones lo peor era dejar inmovilizada la zona, lo que había que hacer era moverla de manera muy suave sin llegar a forzarla. Seguí el consejo de este amigo y pude comprobar como afrontando la lesión de esta manera la recuperación era mucho más llevadera

Leyendo el otro día una artículo del Dr Mario Alonso Puig acerca de la recuperación de la movilidad, me venían a la memoria recuerdos sobre el consejo de mi amigo. Recuerdos que no pude evitar extrapolar a la vida cotidiana, donde al igual que se producen lesiones físicas, también se producen lesiones sociales.

Todos hemos vivido en algún momento desencuentros con compañeros, amigos, pareja, familia. Tratar estos sucesos ocultando los sentimientos, olvidando lo que nos hacen sentir, es retrasar lo inevitable: el dolor. Si actuamos aislando el dolor, borrando de nuestra mente estos recuerdos, lo único que conseguiremos es atrofiar las relaciones, haciendo que se enfríen y se pierda algo tan importante como la confianza. Pensemos en los esguinces, si los inmovilizamos durante mucho tiempo, y a esto lo sumamos el uso de antiinflamatorios, el dolor desaparece, pero es bien cierto que el mal sigue ahí, y peor aún, cuando queremos volver a usar la zona afectada resulta que esta no funciona como funcionaba. Lo mismo ocurre con nuestras relaciones interpersonales. Olvidando las causas de los problemas, buscando evitar la incomodidad de los mismos, lo único que conseguimos es atrofiar la base de las relaciones.

En el trabajo este tipo de situaciones suceden todos los días. Diferentes formas de hacer las cosas, opiniones opuestas, miradas inapropiadas, envidias ocultas, malos entendidos, respuestas inadecuadas, silencios incómodos, falta de apoyo, incoherencia, mentiras, dificultar el trabajo de otros, ... y muchas otras situaciones que si no se tratan desde el mismo momento en el que se producen lo que provocan son las nada recomendables lesiones sociales. Lesiones que atrofian nuestra actividad social y conducen a la tristeza y el aislamiento. 

Cuando se produce una lesión de este tipo lo mejor es tratarla con naturalidad desde el primer minuto, asumiendo que este tipo de cosas suceden porque son parte de la vida. Lo que no es natural, y no debería formar parte de nuestra vida, es estar enfermo socialmente, porque el ser humano es un ser social que necesita de las interacción con otras personas.

La solución a este tipo de lesiones nos la da el sabio refranero popular: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Sin votos

Inicio de sesión

Puntúalo

Sin votos