¡qué suerte!, gestiono personas
si conocemos todas las condiciones posibles de un sistema físico, podemos, en teoría, proyectar su conocimiento hacía el futuro. Pero esto sólo se refiere a los objetos inanimados. Con los temas en los que están implicados las personas el algo radicalmente diferente, si los consideramos dotados de libertad. En ausencia de libertad es fácil predecir el comportamiento futuro de las personas ya que de alguna manera las variables están definidas.
Cuando pienso en ello me viene a la cabeza La Quiniela. En este sencillo juego tenemos tres variables sobre las que podemos apostar por los resultados de los partidos de fútbol de la liga para cada una de las jornadas. Fácil, no?. En teoría sabemos cuales son los mejores jugadores, y con ello podemos saber cuales son los mejores equipos y por lo tanto quien va a ganar cada partido. El caso es que al final es muy raro que alguien acierte todas las posibles combinaciones. ¿Por qué?. Porque intervienen las personas, y siempre que están las personas de por medio es muy difícil predecir el futuro. Algo que parece muy claro sobre el papel deja de serlo desde el momento que están por medio los sentimientos.
Lo mismo ocurre en las empresas. Seleccionamos a la gente, la vemos trabajar, vemos sus resultados, y en base a ello podemos saber quien es mejor y peor. De alguna forma elaboramos nuestras propias quinielas. Es más, nos atrevemos a dibujar escenarios futuros proyectando como si se tratase de arrastrar una fórmula en una hoja excel. Así de sencillo. ¿Y cuántas veces nos equivocamos?. Eso depende de la pericia de cada uno proyectando escenarios futuros, pero es evidente que nos equivocamos más de lo que creemos. Los errores que se cometen son muchos: pensar que las circunstancias personales no van a cambiar, pensar que la empresa siempre hará lo mismo, no pensar en lo que la personas pueden esperar de su trabajo, no tener en cuenta sus expectativas, ... mil y una combinaciones que hacen que adivinar lo que pasará a futuro sea tan difícil como tener un pleno al 15 en la quiniela.
¿Solución al problema?:
Primero: ser consciente de esta posibilidad. Creer que no nos vamos a equivocar, que nuestra intuición nunca nos falla, que pagando más todo se soluciona, que dándole a la gente todo lo que pide estará contenta, es el primer paso para el desastre. Ser conscientes de que las personas son ajenas a esa racionalidad tan aplastante es el mejor punto de partida.
Segundo: debemos tener siempre un as en la manga. Diseñemos planes B para tener siempre una solución para cualquier imprevisto. Y esto no consiste en tener dos personas por ocupación, por si acaso. De esa manera lo único que hacemos es complicar más las cosas. Aquí juega un papel importante la imaginación y el grado de conocimiento que desde recursos humanos se tenga de la empresa. Aportar soluciones a estos imprevistos es una parte fundamental de nuestro trabajo, por eso nos pagan y es el mejor aval para dotar de valor a la ocupación.
Dejemos la suerte para los juegos de azar y seamos precavidos en todo aquello que está sometido a tanta incertidumbre como la gestión de personas. Suerte!!!














