¿te gusta tu trabajo?
en alguna ocasión ya habíamos hablado en el blog sobre la importancia de tener una buena marca como empleador y lo que ello supone a la hora de atraer el talento. Al respecto de este tema leía el otro día un estudio de People-Matters titulado: La actitud de los jóvenes españoles hacia la empresa y el trabajo. En este estudio se hace una encuesta a jóvenes entre 18 y 30 años a los que se les pregunta, entre otras cosas, cuales consideran ellos que son las mejores empresas para trabajar. Lejos de valorar la validez del informe me quedo con los resultados del mismo. Entre las empresas favoritas y más deseadas para trabajar en España figura como primera opción la administración pública.
Este pasado mes de agosto aparecía publicado en E&E una noticia en la que se decía que el 84% de los funcionarios no está motivado en su trabajo.
A la vista de estos artículos surge una dicotomía. Por un lado, la administración pública cómo la empresa más deseada en la que trabajar en España. Y por otro lado nos encontramos que quien tiene ese privilegio no se siente motivado con su ocupación. ¿Qué ocurre?, la lógica indica que quien consigue acceder a un puesto de trabajo en la administración pública debería estar satisfecho y motivado. Todo esto me hace plantearme una pregunta: ¿realmente sabemos lo que queremos?, a la vista de los datos parece que la respuesta es negativa.
Bajo mi punto de vista la explicación a estos datos tan contradictorios se debe a un desequilibrio entre lo que queremos y lo que realmente necesitamos. La generación Y valora su vida personal muy por encima de su vida profesional, lo cual me parece perfecto. Pero la consecuencia de esta ponderación es que a la hora de tomar la decisión de como enfocar la carrera profesional, el factor fundamental sea el que atañe a la vida personal (conciliación, flexibilidad, horarios, ...) olvidando otros elementos tan importantes como el de hacer algo que a uno le guste. Parece una chorrada, incluso una obviedad, pero el hacer algo que nos llene colmará nuestras necesidades profesionales e intelectuales y esto es fundamental para cerrar un círculo en el que el objetivo es la satisfacción de la persona. Sólo cuando la persona está satisfecha y motivada podemos conseguir un ambiente de trabajo saludable.
Al final este juego no sólo consiste en atraer a los mejores profesionales a nuestras organizaciones. Ese es el primer paso. Pero no olvidemos que más importante y difícil que atraer es retener, y para ello no sólo hay que tener una buena imagen de marca, hay que tener una reputación y una salud corporativa que sólo tienen aquellas empresas que están llenas de gente apasionada por lo que hace.














