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tic, tac, tic, tac .... es hora de comunicar

... los resultados de la empresa, la promoción interna de un compañero, los resultados de un estudio de clima, cambios en la forma de trabajar, feedback sobre el desempeño de las personas, ... son hechos cuya comunicación es muy importante. Pero la práctica diaria nos demuestra que esto no siempre sucede como debería, ¿por qué?.

Para hablar del tema pensemos en un experimento muy sencillo. Imaginemos una foto de un teléfono móvil cualquiera. Esta foto la distorsionamos hasta el punto en el que el objeto sea irreconocible. Una vez hecho esto, formamos dos grupos de personas. A ambos grupos le damos la misma foto distorsionada y el mismo tiempo para observarla y tratar de adivinar de que se trata. Durante este tiempo, en ambos grupos, le vamos dando fotografías intermedias cada vez con mayor grado de resolución hasta conseguir que el objeto sea perfectamente legible. La diferencia es que en uno de los grupos le daremos menos fotos intermedias que en el otro. Durante este tiempo tienen que hablar entre ellos para tratar de adivinar de que objeto se trata.

Transcurrido el tiempo del experimento podremos comprobar como en el grupo que hemos mostrado un mayor número de fotos la cantidad de errores tratando de identificar el objeto ha sido mucho mayor que en el grupo que ha tenido menos información. Es más, el grupo que ha tenido menos información averigua mucho antes cual es le objeto.


Este sencillo experimento me sirve para poder hablar de la comunicación interna y el efecto distorsionador que sobre ella produce el tiempo. Un tiempo que viene marcado por la diferencia entre el hecho causante y la comunicación del mismo. Durante ese “momento” la cantidad de información que se produce es directamente proporcional al número de tiempo transcurrido. Y como podíamos comprobar en el experimento, cuanto mayor es el volumen de información, más difícil resultará distinguir la realidad. El resultado: ruido.

Pereza, dejadez, cobardía, falta de empatía, considerar que algo no es importante, decidir por otros, falta de capacidad de comunicación, no estar orientado a las personas, pensar que lo que hacemos no necesita ser explicado porque cualquiera lo entendería, ... suelen ser las causas habituales que hacen que el gap entre el hecho y su comunicación sea más grande de lo deseado, provocando que la ratio/coste beneficio de la comunicación tienda a infinito. Eliminar esta diferencia de tiempo no siempre depende de nosotros, pero si debemos ser conscientes de ello tratando de poner por parte de recursos humanos todo los medios necesarios para reducirla. 


Como dice el dicho: el tiempo es oro. También podemos aplicar otro refrán popular: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. 

Dejar pasar el tiempo en este tipo de casos lo único que provoca es que luego tengamos que dedicarle más tiempo. Que ridículo, no?

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