los intermitentes

Enviado por rober en Jue, 22/10/2009 - 21:41

 en este blog dedico una cantidad de líneas importantes a escribir sobre la persona. Pero la persona tiene algo que camina con ella allá a donde vaya. Se trata de los sistemas a los que pertenece. Olvidarse de ellos es olvidarse también de la persona. El uno no puede existir sin el otro, somos seres sociales, nosotros conformamos los grupos en los que vivimos cada día (familia, amigos, compañeros de trabajo, compañeros del colegio, de facultad, ...). Pero estos grupos están dotados de un poder propio que hace que parte de la identidad del individuo se diluya dentro del sistema. 

La vida dentro de los sistemas condiciona totalmente las características de cada individuo. Dentro de los sistemas se producen, choques, enfrentamientos, alianzas, adelantamientos, pasadas de frenada, ... y muchas otras situaciones que forman parte de nuestro paisaje diario.


El fin de semana venía conduciendo por la autopista, era de noche, y me llamó la atención una visión que me trajo nuevas ideas sobre este tema. 

El tráfico era fluido, cuando te acercabas a los peajes la densidad de la circulación aumentaba considerablemente. En un punto de peaje que se encontraba en una recta, podía ver desde el horizonte como todas aquellas luces rojas y naranjas se entremezclaban entre sí. Era algo impresionante, coches de un lado al otro, todos sin hablarse, sólo mirando las señales que aquellas luces de colores emitían, y entendiendo su mensaje. Aquel sencillo sistema de comunicación evitaba que chocasen entre ellos. Cuando pasabas el peaje y el tráfico volvía a ser fluido, de repente las luces naranjas dejaban de aparecer en escena, y eran las rojas las que estaban ahí, avisando de su presencia. Sólo cuando se adelantaba, aquella luz naranja volvía a aparecer para indicar algo diferente, un movimiento inesperado.

Veía todo este sistema funcionar y me llamaba la atención lo fácil que pueden ser las cosas en algunos sistemas, en este caso, el circulatorio. Con unas sencillas combinaciones de luz, todo el conjunto está perfectamente engranado. Sencillos mensajes que están llenos de lecciones:


1. luz de posición

2. luz de freno

3. intermitentes

4. cuatro intermitentes

 

Me imagino un sistema de señales similar dentro de una empresa. Una organización llena de personas (coches) que están inmersos en una madeja de relaciones (carreteras). Esta combinación provoca un considerable número de problemas y tensiones entre los miembros del grupo (accidentes). Gran cantidad de los mismos se podrían solucionar con un sencillo sistema que le pudiese indicar al otro cuáles son nuestras necesidades,  sentimientos o emociones. Un sistema que tiene mucho que ver con la inteligencia emocional. Bajo mi punto de vista, es lo más parecido a poseer unos intermitentes en el sistema circulatorio. Quien posee ese mecanismo de comunicación, quien posee ese don que es la inteligencia emocional, está dotado de un medio fundamental para poder conducir por esas carreteras enrevesadas, que asfaltamos las personas, con una baja probabilidad de sufrir un accidente.

Comentarios

Enviado por Jessi en Vie, 23/10/2009 - 21:46

 Una magnífica entrada, como es habitual ; )
Realmente los humanos tenemos un sistema de señales muy simple. En psicología se han estudiado mucho el tema de las emociones, uno de los puntos principales de debate ha sido si las emociones son universales, se realizó un estudio transcultural en el que se mostraban fotografías de rostros de personas con diversos gestos que revelaban su estado de ánimo, el resultado del estudio fue que tanto la ira, como el asco, la alegría, el miedo, la tristeza y la sorpresa eran reconocidos por la mayoría de las personas independientemente de si vivían en un poblado índigena de la selva amazónica o en cualquiera de las grandes ciudades del llamado primer mundo. 
Si los humanos poseemos este sistema de señales, ¿por qué no somos capaces de utilizarlo correctamente para evitar los accidentes de los que hablas? La verdad es como bien dices la solución está en la inteligencia emocional, si fuésemos capaces de utilizar este sistema de señales y mostrar cuando sentimos alegría, tristeza o cualquiera de estas emociones, sin sentir temor o vergüenza de como podemos ser vistos o si de vez en cuando nos paramos y nos fijamos en la cara que tiene hoy la persona que se sienta a nuestro lado todos los días, sin buscar un doble sentido en su expresión, evitaríamos mucho de estos accidentes y circularíamos mucho mejor por las autopistas del trabajo y de las relaciones personales...
Desde luego es un alivio encontrar un espacio para poder reflexionar sobre este tipo de cosas...
 
Un saludo y a seguir circulando así

Enviado por rober en Sáb, 24/10/2009 - 00:27

 muchas gracias Jessi, menuda clase más chula me acabas de dar. Muy, muy interesante. No tengo nada que decir, sólo quitarme el sombrero ... y esperar a que vuelvas a escribir pronto.
Gracias!!
 

Enviado por Pablo en Lun, 26/10/2009 - 11:36

.. tiene muchos colaboradores que ponen su granito de arena para que sea creíble, para que llegue al espectador. De la misma manera que en la película son imprescindibles el actor, el director, el realizador, el cámara, en la comunicación lo son el lenguaje, las palabras que escogemos y cómo lo hacemos, el acento que damos con la voz, la mirada, el gesto de la mano, la posición del cuerpo, el carácter emocional de nuestro mensaje... Y para que la película sea redonda, al igual que la comunicación, la colaboración entre los participantes tiene que ser estrecha, entonces conseguiremos ver algo que nos emociona, que nos toca y que entendemos.

Es por esto que se hace necesaria la existencia de un "guión" que nos permita "orquestar" todos estos elementos.

Siguiendo las indicaciones de Daniel H.Pink en Una nueva mente, Recomiendo la lectura del libro: El guión de Robert McKee, en el que indica las bases para tener todos los elementos le nuestra obra de comunicación orquestados.

Enviado por rober en Mié, 28/10/2009 - 10:17

Pablo, me ha encantado esa manera de tan clara de explicar la necesidad de un buen guión. Apunto a esa montaña de libros que tengo pendientes el que recomiendas.

Un millón de gracias por tu comentario.

Un saludo