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Enviado por rober en Jue, 20/11/2008 - 17:16

El tema que planteas es complejo. Las diferencias de criterio siempre son complicadas de conciliar. Por norma general, a las personas les encanta tener la razón ya que eso les permite explicar el por qué a alguno de sus esquemas internos que le ayudan a lograr poder convivir consigo mismo. Nuestra mente nos exige este tipo de comportamientos y eso provoca que en determinadas situaciones sea complicado llegar a acuerdos. En el ámbito profesional es quizás más acusado debido a que el sistema de expectativas acerca de nuestro trabajo difiere muchísimo de unas personas a otras. Unos trabajan por dinero, otros para poder vivir, otros por poder, otros porque disfrutan con lo que hacen, otros para poder tener algún vicio que otro, ... ante este panorama cualquier política que sea planteada de manera global suena a teoría (recomiendo leer esta entrada del blog). Puede ser tiempo para plantear las cosas de otra manera.

 

Un primer paso para poder afrontarlo y superarlo es saberlo. Desde mi punto de vista, el segundo paso debería ser la empatía, tratar de meterse en la mente de la otra persona y darle exactamente lo que necesita ayudándole a comprender lo que le queremos transmitir. Si aún por encima somos capaces de hacerle ver lo mismo que vemos nosotros la cosa es para nota.

 

Me suena lo que dices de que la gente te tacha de teórico. Efectivamente, nuestra profesión tiene, por suerte, una gran componente teórica. Lo genial es que esta teoría la podemos tratar de mil formas diferentes para aplicarla a cada una de las diferentes realidades, lo único que hace falta es creatividad y ganas de innovar. Una vez lo logras eres capaz de hacerte tus propias teorías que te ayudan a llegar un poco más lejos. Que te llamen teórico no es malo, lo sería si eso significase que luego no se llevan a cabo esas ideas.

 

Muchas gracias por participar y espero haberte ayudado.