Es momento de cierre del ejercicio 2007. Las empresa miden sus resultados, evalúan el cumplimiento de sus planes operativos anuales, y en base a todo ello fijan el cumplimiento de los objetivos desplegados a principio del pasado año. Pero la gestión del desempeño no sólo se preocupa del qué se ha conseguido, también analiza el cómo. Y este cómo es sobre lo que me gustaría hablar.
El cómo esta basado en los valores, valores que son evaluados por cada uno de los responsables con sus colaboradores. En esta entrevista se hace un resumen del año y se comenta de que manera se ha conseguido el cómo. Imaginemos una escala del 1 al 10 sobre la que se miden estos valores. En base a esta escala encontramos dos maneras bien diferentes de hacer las cosas.
Tenemos por un lado aquellos evaluadores a los que les encanta poner dieces a todo su equipo, una manera de no mojarse y evitar conflictos. Por otro lado tenemos aquellos evaluadores que son más rigurosos y evalúan en base a una serie de comportamientos observados a lo largo del año y sobre los que se ha trabajado.
Dos estilos bien diferentes. ¿Mi opinión?. El 10 tiene mucho que ver con la cobardía y la irresponsabilidad. Un 10 me parece que es hacerle un flaco favor al evaluado. Lanza mensajes erroneos, y lo peor es que no ayuda a mejorar. Sólo sirve para mejorar la autocomplaciencia, la comodidad, la falta de crítica, la falta de orientación al logro, en definitiva, demuestra que a lo largo del año no se ha dedicado un minuto a analizar el equipo de trabajo, se han pasado por alto cientos de actos sobre los que sacar conclusiones y utilizar los mismos como base de mejora. O peor aún, ante el miedo de tener que decir cosas “feas” se opta por decir sólo las “bonitas”. Y yo les pregunto a estos evaluadores ¿harías lo mismo con tus hijos para educarlos?. Espero que la respuesta sea que no, porque el resultado todos sabemos cual es.
Me quedo con el líder valiente, el que observa, el que tiene la generosidad de ayudarte a mejorar, el que te inspira para tratar de superarte cada día un poquito más, el que se implica en tu desarrollo profesional. Estos son los líderes del futuro, los que cualquier empresa necesita. Sólo a través de ellos se consiguen construir buenos lugares para trabajar.
