La economía europea, y la española en particular, están sufriendo una preocupante fuga de talento. Un talento que se desplaza a aquellos lugares donde se cuida y se fomenta. Al igual que cualquier ser vivo, el talento busca las condiciones idóneas donde crecer y desarrollarse. Si no somos capaces de generar esta atmósfera, será muy difícil crearlo, atraerlo, y más todavía retenerlo. La falta de talento conlleva una pérdida de competitividad que acaba provocando un problema estructural en cualquier tipo de economía, un problema que desemboca en una pérdida de peso en el contexto internacional.
Es un reto importante para las empresas y el sistema educativo crear un ambiente donde se den los factores necesarios para hacer que surja y viva con total libertad este talento. La Comisión Europea trabaja en esta vía desarrollando como líneas estratégicas, entre otras, el incremento de inversión en formación y la creación de puestos de trabajo de calidad. La pregunta es, ¿es demasiado tarde para ello? ¿cómo vamos a hacer que esto se cumpla? ¿es válido que cada país interprete a su manera estas iniciativas, dejando en manos de los políticos de turno la interpretación de las mismas?, el debate está servido. Mientras tanto, desde recursos humanos, vayamos pensando en como trabajar en ello.
Fuente: expansionyempleo.com
