¿física o química?
General
comunicación interna, liderazgo, autoconocimiento
recuerdo que en el colegio ni la física ni la química eran mis asignaturas favoritas. Mi camino siempre ha estado lejos de estas ciencias, pero cada día me acerco un poco más a ellas para poder entender lo que sucede a mi alrededor. Esas materias reúnen una sabiduría enorme fruto del trabajo de algunos visionarios con el fin de poder explicar qué era lo que les sucedía. Y lo que sucedía no está tan lejos de lo que nos sucede hoy día: relaciones interpersonales en todos los ámbitos de la vida.
Nuestra vida y profesión se resume en relaciones interpersonales. En eso consiste el trabajo de la gran mayoría de la gente, por no decir toda. Por mucho que nos queramos aferrar al conocimiento, al expertise, al nivel jerárquico, ... no es más que una manera de negar la realidad. Esto es importante, faltaría más. Pero sólo es una condición necesaria y no suficiente. De nada vale todo esto si los demás no lo “compran”.
Somos entes independientes, miembros de entes mayores. Pero lo que nos mueve y motiva es nuestra propia supervivencia, por encima de cualquier otra. Por ella luchamos cada día. Tratamos de que se utilicen nuestras ideas, de que compren nuestro trabajo, de que los clientes estén satisfechos, que tu trabajo tenga un significado, en definitiva, tratamos de poner en valor nuestro trabajo para así poder garantizar nuestra supervivencia.
Pero la realidad siempre es muy sabia, y el día a día nos va indicando que muchas veces nos equivocamos en nuestra estrategia para sobrevivir. A veces no se utilizan nuestras ideas, o no compran nuestro trabajo o los clientes no están satisfechos. ¿Por qué?.
Al igual que todos tenemos claro que 1+1=2, todos pensamos que cuando tenemos todas las evidencias sobre un tema es imposible que no logremos que ese tema se compre. Pues a diferencia de las matemáticas, con las personas 1+1 puede ser igual a 3 y eso hace que las reglas del juego sean otras bien diferentes. La realidad nos demuestra que con las personas no nos basta con tener la razón. Hace falta algo más. ¿Qué?
Aquí es donde aparece la química para desbancar a la física. No llega con tener físicamente un montón de razones, se necesita un componente químico que haga que surja la “chispa” entre ambas partes. Sólo cuando exista esta química podrán suceder las cosas. Y da igual que se tenga o no razón, hay emociones como el respeto, la confianza, el amor o la implicación que se utilizan o perciben de maneras muy diferentes. Sólo cuando ambas partes encuentran ese componente químico que las genera, sucede un acto que ya los primeros teóricos sobre química observaron. Ocurre desde siempre, está ahí, lo vemos cada día. Gente que se entiende a la primera, gente con la que nunca llegas a un acuerdo, gente con la que todo es fácil, gente que te asusta, gente que te aburre, gente que te divierte, gente que te alegra, gente que te deprime, ... y todo esto pasa por un efecto químico.
El 75% de los acuerdos suceden por temas químicos, un 20% por las creencias de cada uno y un 5% por la posesión de evidencias que nos avalen. Buffff!!!! un 75% ... y yo que no estudiaba la química en el colegio. Pero hay un dato muy interesante y esperanzador. Esa química se puede adquirir, trabajar y mejorar. Eso supone en un porcentaje muy importante para que se tengan en cuenta nuestras decisiones y así facilitar nuestra estrategia de supervivencia.
Pues nada, habrá que ponerse a estudiar de nuevo!!!.






