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Enviado por DS. en Vie, 20/02/2009 - 23:33

Hola Rober!!

Mientras leía tu post me venía a la mente alguno de los nombres que en el último año han sonado mucho cuando se hablaba de los salarios de los máximos responsables de las grandes (y no tan grandes) entidades financieras. Esos mismos individuos que iban participando activamente en la construcción del castillo de naipes en el que se ha convertido la economía mundial.

Me parece simplemente irracional, además de injusto, que se permitan esos salarios astronómicos, independientemente del beneficio que el trabajo de un profesional obtenga para su empresa. Al fin y al cabo, para que dicho mandamás realice su labor profesional tendrá que haber otros muchos trabajadores a su alrededor que favorecen o participan en dichas proezas, ¿no?

Pero bueno, existiendo libros de texto como el que nos comentas, ¿de qué nos podemos extrañar?