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selección

 

todos sabemos lo que pasa cuando en medio de una cesta de manzanas tenemos una en mal estado. De una manera progresiva y rápida el resto de manzanas empiezan a pudrirse hasta que no queda una buena.



El pesimismo, las malas aptitudes y los comportamientos negativos son como las manzanas podridas. De una manera casi inapreciable producen en todo lo que les rodea un efecto contagio que acaba provocando en las organizaciones un alto coste en tiempo y dinero, sin mencionar el impacto en la moral, la productividad y el trabajo en equipo.

 

 ¿A quién no le suena  este tipo de empleados?:



El escaqueado: aquellas personas que dedican todos sus esfuerzos a eludir responsabilidades, esfuerzos o implicarse en nuevo proyectos. Se les suele identificar por su aparente nivel de ocupación, siempre sin tiempo, siempre apurados, con el teléfono en la oreja, agendas muy apretadas, ... pero sin resultados que avalen este nivel de actividad. Tienen una habilidad especial para hacer que el trabajo siempre acabe en la ventanilla de al lado pero dejando patente su elevado nivel de ocupación. Su toxicidad viene dada por el desgaste que causa en sus compañeros y resto de la organización, los cuales no entienden como se puede conservar una persona así en la empresa.



El mundo contra mi: este tipo de persona se caracteriza por estar constantemente justificando su mal desempeño en base a comportamientos y decisiones que suceden en la organización; expresiones del tipo: fulano es un pelota, es que me tienen manía porque yo ..., van contra mi por haber dicho ..., y cientos de ejemplos cotidianos. Estas personas tratan de esconder su mediocridad tras el resto de sus compañeros y buscan constantemente foros donde poder comentar todo esto. Su toxicidad se basa en el efecto contagio que tienen los comentarios negativos constantes sobre la empresa y las personas que en ella se encuentran para justificar su malestar interior o su “mala suerte”.



Los infalibles: estas personas se caracterizan por que constantemente se jactan de lo bien que lo hacen todo. Invierten mucho tiempo en desacreditar el trabajo de los demás justificando que si ellos lo tuvieran que hacer lo harían de otro modo y que el resultado sería infinitamente mejor. Este tipo de personas se suele considerar superior al resto, más inteligentes, más capacitados. Suelen verse atascados en la organización ya que ellos se consideran a si mismos como los mejores jefes posibles, les encanta criticar las decisiones tomados, los resultados alcanzados y siempre tienen una alternativa mejor para hacer que las cosas hubiesen sido diferentes. Su toxicidad se basa en el menosprecio a la organización, a aquellos compañeros que él considere un obstáculo en su carrera y sobre todo a los superiores.



Los dramáticos: aquellas personas que constantemente tienen algún drama en su vida personal que les impide poder hacer su trabajo. Se pasan el día quejándose de la mala suerte que tienen, de lo mal que les va, de sus problemas de salud, sus discusiones familiares, problemas con su pareja, ... Les encanta dar pena y hacer participes de sus dramas personales a sus compañeros, haciendo que estos se sientan tan mal como ellos para que así les puedan entender y compartir su malestar vital. Su toxicidad se basa en el contagio de la apatía, falta de ganas, estados depresivos, ....



Seguro que a alguno de vosotros se le ocurre alguna otra tipología. Sea como sea, es evidente que hay determinadas personas y sus comportamientos asociados que tienen un alto coste para las empresas. No es difícil localizarlos, sólo es necesario fijarse, lo que ocurre es que habitualmente cumplen con su trabajo y hacen que su comportamiento se difumine, aunque los efectos sigan siendo devastadores. La solución suele pasar por dar salida a estas personas de la organización. La clave reside en sus responsables directos, habitualmente mandos intermedios a los que les atemoriza tomar este tipo de decisiones y suelen optar por esconder a estas personas, lo que hace que el problema cada vez sea mayor y la solución más dramática. Sin duda, el peor de los problemas que causan este tipo de empleados es la salida de perfiles válidos que no soportan la convivencia con estos “profesionales”.



Todo el mundo tiene problemas, ya sean personales o profesionales, sueños que no se cumplen, relaciones que fracasan, expectativas insatisfechas, problemas de salud, problemas familiares ... si quisiéramos todos podríamos buscar un millón de motivos por lo que no estar contentos. Eso es una evidencia. Si a esta evidencia la rodeamos de pesimismo, malos rollos, quejas constantes, críticas, trampas, miserias varias, ... lo que lograremos serán organizaciones enfermas de pesimismo abocadas a su autodestrucción.  Por todo esto es importante minimizar el efecto de los empleados tóxicos y dotar a las empresas de optimismo. Contratemos sólo gente optimista!!!, eso hará mucho más fácil y agradable el trabajo de todos.

Al mismo ritmo de los cambios que se producen en nuestro entorno debería evolucionar la función de las direcciones de recursos humanos. Nada tiene que ver la gente que hoy comienza su andadura en el mercado laboral con la que lo hacía hace diez años. 

De repente se han vuelto las tornas. De un mercado laboral donde mandaban las empresas y los departamentos de selección eran meros reclutadores, se ha dado paso a un mercado laboral en el que las personas mandan. Ellos son quienes seleccionan los proyectos que les parecen interesantes. De repente recursos humanos deja de reclutar y comienza a preocuparse por su marca, por la imagen que esta tiene en el mercado y su capacidad para atraer a aquellos profesionales que les pueden hacer maximizar el valor de la compañía.

 En todo ello tienen mucho que ver los cambios sociales y la recomposición de sus valores. El Instituto de Empresa y Adecco presentaban en marzo de 2007 un trabajo titulado: Generación “Y” y mercado laboral: Modelos de gestión de Recursos Humanos para los jóvenes profesionales. Este estudio se centra en los saltos generacionales y las diferencias entre los mismos.

 Resulta muy recomendable su lectura para tratar de entender qué es lo que nos toca gestionar en los próximos años. Este post también es una invitación para dejar de pensar que deben ser los nuevos profesionales quienes se adapten a las empresas, pasando a ser las empresas las que se adapten a las nuevas exigencias del mercado laboral. Recursos humanos debe ser el catalizador del cambio en las organizaciones tratando de hacer de éstas buenos lugares para trabajar, donde la generación “Y”, y todas aquellas que vengan detrás,  se sientan comprometidas e implicadas en sus objetivos y planes estratégicos.

Todo el mundo sabe que las tecnologías de la información cada día están más presentes en cada uno de los ámbitos de nuestra vida. La búsqueda de empleo también es uno de ellos y esto ha provocado que muchos de los hábitos del pasado hayan ido evolucionando.

En su día fue el correo electrónico el que rompió el monopolio del correo postal como vía fundamental de envío de curriculums a las empresas. Se pensó que este método era poco apropiado, que nunca triunfaría, y hoy en día la mayoría de los envíos de CV´s se hacen a través de este medio. La transformación tecnológica de las empresas ha ayudado a ello y en muchos casos es la única vía por la que podemos hacer llegar nuestro CV.

Hoy, en la nueva era de la web 2.0, encontramos nuevas formas de dar a conocer nuestro CV. ¿Triunfarán?, ¿ocurrirá lo mismo que con el correo electrónico? .... yo no me atrevo a dar una respuesta. Pero la realidad nos lleva a que cada día plataformas como YouTube o Google Video ofrezcan a los demandantes de empleo nuevos horizontes inimaginables hasta hace poco tiempo. El video CV o el CV 2.0 ya son una realidad. En cualquiera de estos dos portales se pueden encontrar videos colgados donde la gente habla de su experiencia profesional, sus habilidades, sus estudios y demás temas que se suelen incluir en el CV.

Para mi, la principal ventaja que tiene este medio, es que te permite mostrar cualidades que en un CV tradicional no se pueden demostrar: capacidad para hablar en público, iniciativa, liderazgo, fluidez verbal, ... Pero también es cierto, que si la cosa no sale bien puede acabar sucediendo que este CV circule por la red siendo ridiculizado.

Lejos de ser una mera idea, la realidad nos muestra que incluso hay empresas que se dedican a la elaboración de este tipo de CV, como por ejemplo Video Curriculum Digital.

¿Estamos ante un nuevo cambio en el mundo de la selección? .....

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