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felicidología

 nuestro cerebro nos engaña constantemente. Vemos lo que queremos ver y creemos lo que nos conviene creer. 

Estos días estoy leyendo un libro que viene a confirmar estas afirmaciones. El libro se llama Felicidología y la idea entorno a la cual gira el argumento de este libro es que nuestras creencias fijan nuestras circunstancias. Así de crudo.

Y para entender en qué consiste esto, lo mejor es que nos planteemos alguna situación cotidiana en nuestros entornos de trabajo. Por ejemplo, el caso en que pensamos que nuestro jefe es un mal jefe. En este tipo de situaciones si nuestra creencia es que nuestro jefe no es un buen jefe lo más probable es que veamos un montón de evidencias que así lo demuestren. ¿Cómo ocurre esto?. En base a nuestro esquema de creencias actuamos de una manera inconsciente demostrando a la otra parte, mediante nuestros actos y palabras, qué es lo que realmente pensamos. La otra parte al percibir este trato actuará en consecuencia. Esto, a su vez, hace que veamos nuestras creencias confirmadas por los actos de la otra parte, dotándonos así de la razón. Sin quererlo estamos fijando las bases de una relación abocada a la falta de entendimiento y una ineficiencia que no augura nada bueno a futuro. De repente las circunstancias quedan fijadas por una simple creencia que comienza en nuestra mente.

Como este ejemplo podría poner miles, y en todos ellos queda claro que es el individuo el que fija lo que le va a pasar. Cuántas veces vemos en nuestros compañeros actitudes y comportamientos que interpretamos como más nos interesa para poder satisfacer la necesidad vital de tener la razón.

El cerebro humano es capaz de crear su propia realidad independientemente de cual sea la verdad. El mundo real es menos importante que el mundo que necesitamos. Al final el cerebro no deja de ser una herramienta al servicio de las personas, y el objetivo más importante para cualquier ser vivo es sobrevivir. Para ello somos capaces de completar la información que le falta a nuestro cerebro con fantasías, imágenes, ideas, ... que vengan a construir historias coherentes y con sentido para nosotros. Si no fuese así, si no fuésemos capaces de ver que lo que hacemos tiene un sentido nos resultaría imposible poder convivir con nosotros mismos, lo que nos llevaría a la autodestrucción. Esta puede resultar una buena explicación a porqué siempre queremos tener la razón, a porqué siempre creemos que lo que nosotros hacemos está bien y son lo demás los que se equivocan. Está demostrado que la memoria nos falla y nos juega malas pasadas y esto sirve para unificar mejor nuestro yo presente con el del pasado, e incluso con el del futuro.

Estos días, como os contaba antes, mi cerebro buscaba evidencias que demostrasen que llevo la razón en lo que os estoy contando. Como es obvio, encontré esas señales en muchas partes pero me quedo con dos entradas en el blog de Alfonso Alcántara: Yoriento.

El primero de ellos se titula: El cuento de Twitter. El post contiene una bonita historia que confirma lo contado anteriormente, os recomiendo su lectura.

La segunda entrada se titula: El vídeo más positivo de 2009 busca moraleja. Este post contiene un vídeo en el que Alfonso nos invita a encontrar mensaje para el mismo. Mi mente, en su necesidad de construir historias coherentes y dotarme de la necesaria razón, no pudo ver otro mensaje que el del contenido de mi entrada. Se trata de un vídeo en el que un niño en base a sus creencias fija unas circunstancias. Pero en este caso, lejos de visiones negativas, se demuestra el buen uso que podemos hacer de nuestras creencias. La verdad es que las creencias pueden suponer un arma muy potente al servicio de la persona. Ser consciente de ello nos puede ayudar a fijar una circunstancias que jueguen a nuestro favor y nos ayuden a disfrutar de todo lo que nos rodea. Os dejo con el vídeo, disfrutadlo.