educación
últimamente me paso el día comprobando que responde la gente a la pregunta: ¿qué tal en tu trabajo?. Las respuestas siempre son muy variopintas, pero siempre oscilan entre bien o mal; así de crudo. La gente que me responde que bien, me lanza un mensaje de optimismo, me apetece estar con ellos y hablar. Pero siempre me intereso más por quien me dice que mal (debe ser por deformación profesional;-)). La verdad es que siempre me ha llamado la atención.
En base a este sencillo experimento, sentí la necesidad de ampliar el espectro del estudio. Ahora me interesa saber quién asocia el trabajo con un mal necesario, y quien lo asocia a algo bueno. Al analizar los resultados siempre compruebo que hay mucha gente, más de la que debiera, que asocia el trabajar con algo malo, como algo que hay que hacer porque no queda otro remedio. Piensa en cuanta gente conoces que piensa en el trabajo como algo negativo ...
Buceando para encontrar una explicación a esta respuesta, llegó a mis manos una evidencia que me permitió entenderla un poco mejor. Se trataba de un libro de texto de un estudiante de 3º de ESO. Era el libro de Geografía y Ciencias Sociales, de la editorial Anaya. En la página 53 de este libro había un capítulo que se titulaba: “Las condiciones laborales”. Sólo os voy a transcribir un par de párrafos para que podáis entender mi historia.
“ En la actualidad, las condiciones laborales están marcadas por dos trazos:
- El deseo de las empresas de ser competitivas las lleva a sustituir la contratación fija por la contratación temporal y a tiempo parcial, con el consecuente aumento de la inestabilidad laboral.
- Las nuevas tecnologías exigen la posesión de habilidades relacionadas con la comunicación y el manejo de la tecnología informática; y permiten la descentralización laboral, es decir, trabajar casi desde cualquier lugar, lo que incrementa el trabajo en el propio domicilio. Este hecho disminuye el contacto humano entre los trabajadores y permite un mayor control del trabajo para la empresa. ”

Cuando lo leí, entendí los resultados de mi “estudio”. A la gente le hacemos entender desde bien pequeñitos lo que tienen que pensar acerca del trabajo. Trabajando esta idea desde tan pequeños hace que pase a formar parte de sus creencias. Si adicionalmente a este “trabajo”, seguimos reforzando esta creencia cuando el niño llega a casa, es evidente que la reafirmación hará que esta pase, por méritos propios, al sistema de creencias consolidadas. Sea como sea, la lectura de este párrafo me dejó muy sorprendido y frustrado, y os explico por qué. Cuando alguien asume que el trabajo es algo malo, es evidente que en su trabajo no va dar lo mejor de si mismo. También es evidente que no será feliz. Y las consecuencias de todo ello nos las podemos imaginar cada uno de nosotros.
Además, sabiendo que el trabajo es una parte fundamental de la vida, creer que éste no es algo bueno nos pinta un panorama vital bastante complicado. Por todo ello, consideré este párrafo una aberración hacia la vida en general. Me pareció un mensaje tan anticuado como el modelo educativo, un mal intento de interpretación y una gran falta de respeto hacia la inteligencia. A la vista de las evidencias, me entristece comprobar que seguimos educando como hace 50 años, cuando todos sabemos que las cosas han cambiado bastante. Seguir lanzado este tipo de mensajes no ayuda a la gente a ser feliz. Dejemos que la vida de cada persona sea el camino que le permita entender qué es el trabajo. Dejemos que cada uno llegue a sus propias conclusiones simplemente invitándolo a pensar. Pensemos todos un poco sobre el tema ....

