blog de Jessi
Multitud han sido los estudios que han investigado el liderazgo durante muchos años… quizás sea porque ser un buen líder, respetado y admirado por compañeros y amigos es uno de los anhelos que tenemos, pero no todos somos capaces de serlo. ¿Qué es ser un buen líder?, ¿qué tipos de líderes hay?, ¿cuáles son los factores que componen el liderazgo? Podríamos plantearnos un centenar de preguntas sobre este tema, pero centremos en la última.
¿Cuáles son los factores que componen el liderazgo? Algunos autores hablan de la autoconsciencia, la motivación, las habilidades sociales, la empatía, el autocontrol… pero ¿y la firmeza? ¿Por qué no se ha estudiado en profundidad la firmeza como componente del liderazgo? Cuando piensas en un jefe o en un líder parece que la firmeza debería ser una de sus características…
Indagaron entre los estudiantes de la escuela de negocios cuáles eran los puntos fuertes y débiles de anteriores colegas y jefes. Al mencionar cualidades positivas no se hacía mención a la firmeza, sólo se citaba entre las negativas, por exceso o por defecto. Un jefe déspota enoja e hiere a todo el mundo, las consecuencias de esto son sobradamente conocidas.
Pero ¿por qué se quejan los empleados de jefes blandos? El problema es que un jefe que no sea demasiado firme podría descohesionar el grupo, no obtener los recursos necesarios de sus empleados para que realicen un buen trabajo… Pero la firmeza no sólo afecta a los subordinados, si no que también afecta a las relaciones horizontales y ascendentes dentro de la organización.
Ames y Flynn descubrieron que el ejercicio del mando sólo parece obvio cuando lo recibes mal: “quienes saben mandar no son felicitados por ello. En cambio, sí son detestados cuando lo hacen mal, sea por exceso o por defecto”
Tanto los que pecan por exceso o por defecto son menos eficaces, y es probable que con el tiempo sus carreras descarrilen, opina Ames.
Así que ya sabes, si oyes a tus subordinados hablar habitualmente sobre tu firmeza, hay algo que no funciona…
