poderosa irracionalidad

Submitted by rober on Mon, 17/01/2011 - 12:23

 

llega el año nuevo y con él también llegan las rebajas, como un niño con un pan debajo del brazo, las rebajas suponen un alivio a la ya archiconocida cuesta de enero. Tiempo de ahorro, de dietas, de resaca de excesos, de buenos propósitos,… un mes de enero repleto de múltiples sensaciones.

El fenómeno rebajas sucede a un periodo de locura consumista, unas navidades en las que Papa Noel, los Reyes Magos y las comilonas dejan nuestra economía temblando. Cada año, los noticiarios nos muestran un comienzo de las rebajas con gente haciendo cola a las puertas de las grandes superficies, peleas por conseguir el súper saldo y carreras por los pasillos de centros comerciales en busca de la oportunidad antes de que otros se nos adelanten. Curioso, tras la orgía de regalos navideños seguimos necesitando alguna que otra “cosilla”.  A los que no creen en la ciencia del marketing, no hay más que recomendarles que vean estas imágenes, gente dispuesta a seguir gastando simplemente porque cree que está ahorrando.

 

En mis años de carrera universitaria conocí un concepto denominado ilusión monetaria (impresión que tienen los individuos y empresas de haber aumentado su capacidad de compra al haber sufrido un cambio en sus rentas nominales o en los precios, cuando de hecho no toman en cuenta la inflación que produce una pérdida de la capacidad adquisitiva real del dinero) que me ayudó a entender un poco mejor cómo funciona el fenómeno rebajas.  De hecho, recuerdo a la perfección un de los ejemplos que nos ponían en clase, para que lo entendiésemos nos explicaban la sensación que tiene la gente de no gastar dinero cuando paga con la tarjeta de crédito, no tiene esta sensación simplemente porque no ve el dinero físico salir de su cartera.

Las compras compulsivas en época de rebajas son asumidas como un comportamiento racional, otra forma de ahorrar, algo que en muy pocas casos sucede. Estos comportamientos vienen a demostrar, una vez más, lo lejos que estamos de controlar ciertos impulsos. Seres racionales sumidos en un tsunami de irracionalidad. El problema reside en pensar que somos dueños de nuestros actos, que cada una de las cosas que hacemos atiende a decisiones lógicas en nuestro cerebro. ¿Y si no somos capaces de controlar nuestro pensamiento, realmente seremos capaces de controlar nuestros actos?. La falsa sensación de control nos hace responsables de actos que no atienden a la lógica, pero este “defecto” ha venido a ser suplido por nuestra capacidad para explicar lo inexplicable, para hacer razonable lo irracional.

La irracionalidad esta sumamente devaluada, es más, a nadie le gusta pensar que algo de lo que hace atiende a principios irracionales, según cualquiera de nosotros, todo lo que hacemos es por algo. Cuando realizo una compra compulsiva es por algo, o cuando actúo en base a mi intuición también es por algo. ¿Por qué huimos de la irracionalidad?, ¿Por qué le tenemos tanto miedo?, quizás porque no sabemos los efectos positivos de la misma. La irracionalidad nos permite cosas tan importantes como confiar en otras personas, disfrutar realizando esfuerzos inhumanos o cuidar y querer a nuestros hijos. Desde un punto de vista lógico y racional quién estaría dispuesto a sacrificar parte de su comodidad y bienestar por tener un bebé, una personita que llora a cualquier hora, que te despierta a altas horas de la madrugada, que a medida que se hace mayor no te da más que quebraderos de cabeza. Si la irracionalidad no existiese nuestra especie se extinguiría.

 

En algún otro post del blog ya hablábamos de la disonancia cognitiva y nuestra capacidad para trazar conexiones lógicas a incoherencias absolutas. Los profesionales del marketing lo saben bien y son momentos como el de las rebajas donde aprovechan esta característica humana para diseñar historias capaces de hacernos creer que comprando ahorramos. Es curioso como hacemos nuestras esas historias y las utilizamos para justificar acciones que desde un punto de vista lógico no tienen ni pies ni cabeza. Todos somos víctimas, nadie se salva, ni los responsables de diseñar estas historias están libres de los efectos de la disonancia cognitiva. 

Si lo irracional domina de tal manera nuestras vidas, me surge una pregunta: ¿quién tiene la sartén por el mango?.

Comments

Submitted by Manuel___ (not verified) on Fri, 29/04/2011 - 13:51

Hola, me estaba preguntando "hasta que punto somos dueños de nuestros actos", y he decidido realizar una búsqueda en google, la cual me ha traido hasta tu blog. Tras leer varios de tus posts debo darte la enhorabuena porque me parece muy interesante y animarte a que sigas incluyendo más artículos que nos hagan reflexionar. Según leí hace poco en el último libro de Punset, cuando uno toma una decisión, sus neuronas ya la han tomado unos 10 segundos antes, asique.. hasta que punto tenemos el control sobre nosotros mismos?

Muchas gracias por tu blog y un saludo :)

Submitted by rober on Fri, 29/04/2011 - 20:53

Muchas gracias Manuel, para lo que tú comentas yo siemrpre utilizo un símil que espero te resulte inspirador. Vivimos nuestras vidas con el piloto automático puesto y eso es lo que nos convierte en seres irracionales. Vivir así la vida nos hace menos dueños de nuestros actos y cuando decidimos tomar el control nos encontramos con muchas sorpresas....

Gracias por los ánimos y tu opinión, eres muy amable y generoso. Espero seguir estando a la altura de tu comentario.

Un saludo.

Submitted by Manuel__ (not verified) on Fri, 29/04/2011 - 22:05

Hola de nuevo Rober.
Tienes toda la razón, por desgracia creo que vivimos en una sociedad donde la mayoría andamos todo el día con el piloto automático encendido y ni siquiera nos preguntamos el por qué de nuestras decisiones. Supongo que tal y como está configurado el mundo, a los gobiernos tampoco les interesa demasiado que los ciudadanos andemos demasiado "despiertos", seguramente les interesa más que nos preocupemos de otras cosas, como seguir llenando nuestro armario con ropa que tal vez algún día nos pongamos..

Sin ir más lejos, yo hasta hace poco ni siquiera me había dado cuenta del poder que puede llegar a tener sobre nosotros el subconsciente, pero a base de experiencias personales y de analizar el comportamiento de uno mismo y el del resto de personas, uno se da cuenta de que nuestra parte irracional juega un papel muy importante en nuestra forma de ser y actuar, de ahí mi curiosidad por informarme un poco más sobre éste tema.

Creo que es fundamental cuestionarse la existencia de uno mismo, ya que tenemos esa característica que nos diferencia del resto de animales, y que seguro nos ayuda a crecer como personas, de hecho creo que es lo que necesita el mundo, mas personas..

Aun así, me sigo preguntando si se puede llegar a tener un control total sobre nuestros pensamientos..yo desde luego creo que no lo tengo!

Bueno creo que me he enroyao un poco.. jaja, muchas gracias a ti, un saludo!

Submitted by rober on Sat, 30/04/2011 - 08:30

Manuel, creo que tener el control total sobre nuestros pensamientos es algo realmente complicado. Quien controla los pensamientos es capaz de controlar las emociones y esto requiere un ejercicio de la consciencia que puede resultar muy duro para el ser humano. Siempre que pienso en ello me vienen a la cabeza los años de entrenamiento que invierten los monjes budistas.

Como reza el dicho: no hay nada imposible. 

Tus pensamientos e ideas son la primera piedra del camino, ahora te toca seguir profundizando en tu yo..... Ánimo.