mío

Submitted by rober on Sat, 19/02/2011 - 23:28

 

“la teoría del cepillo de dientes”: todo el mundo necesita uno, pero nadie quiere usar el de otra persona. ¿Alguien duda de la veracidad de esta teoría?.¿Y qué pasa con las ideas?, ¿no ocurre algo parecido?. Al igual que con los cepillos de dientes, preferimos nuestras creencias a las del vecino. Es algo natural, para algo son nuestras ideas!!!. Este comportamiento irracional es algo universal y común.

 

Dan Ariely habla del efecto Ikea. ¿Habéis oído presumir a alguien de sus muebles más que los dueños de un mueble Ikea?. Que gran estrategia la de esta multinacional, ha sabido entender dónde reside uno de los motivadores esenciales de la persona. El orgullo de hacer algo, el orgullo de construir con nuestras propias manos, el orgullo de alcanzar el objetivo,... ahora algo del mueble es tuyo. Tu trabajo es la escultura que puedes ver y que te recuerda que tú lo has hecho.

Un trabajo al que encuentras sentido y que aporta. Esta es una de las patas de la esencia de la vocación. Cuando sientes que controlas el proceso, cuando ves de principio a fin, cuando lo que esperas lo sientes como si fuese tuyo, es entonces cuando se enciende la chispa, y nuestro motor comienza a funcionar sin consumir.

Como es nuestro y nos sentimos orgullos, es precisamente ese orgullo el que nos conduce a sobrevalorar nuestro trabajo. El fruto de nuestro esfuerzo sólo lo sentimos nosotros, su dureza nos recuerda que no hay nada que lo pague. Ese precio inflacionario es el que provoca la falsa ilusión de que lo nuestro es mejor que lo del vecino. En esta bolsa llena de nuestros puntos, hay unos que suman y otros que restan, lo que ocurre es que no sabemos diferenciarlos.

 

Nuestras ideas son como los muebles del Ikea: las hemos hecho nosotros y su esfuerzo fija un precio muy alto. Una burbuja que nubla nuestra vista y que define unos filtros, a través de los cuales vemos lo de fuera mucho menos valioso que lo nuestro. Nos cuesta mucho reconocer la grandeza ajena ya que medimos en escalas diferentes, tantas como personas hay en el planeta. Esto dibuja un mercado enloquecido donde los precios cambian en milésimas de segundo, pero que tras nuestros ojos sólo tiene una dirección. Se fija  así un precio muy alto al reconocimiento, a la humildad y a la generosidad.

Los que dominan la virtud de ser humildes disfrutan de un mercado en el que los precios son justos, en los que mente nos deja ver la realidad y nos aparta de ideas preconcebidas.

 

Esta muy bien sentir orgullo por lo que uno hace, debería ser un derecho. Pero esto no nos da derecho a despreciar lo ajeno, porque lo ajeno también cuesta mucho esfuerzo, porque tirar por tierra ideas de otros, simplemente por el hecho de no ser mías, nos convierten en seres egoístas. 

Los extremos nunca fueron buenos. La otra cara de la moneda, donde se carece de orgullo por lo que uno hace, nos convierte en alguien que no somos nosotros mismos. Si no valoramos lo que hacemos como es debido, nos convertimos en un desconocido. Cualquier otra persona excepto tú.

Como siempre, la respuesta reside en el carril del medio. El equilibrio entre extremos es el resultado del precio justo. Un tira y afloja que deja las cosas en su sitio, donde deben estar. Valorar y ser valorados, esa es la verdadera humildad.

 

... pero por lo de ahora voy a seguir viajando con mi cepillo de dientes ;-)

Comments

Submitted by Elba Pedrosa (not verified) on Mon, 21/02/2011 - 11:29

totalmente de acuerdo rober. en algún sitio leí o escuché que hay que "caer" en que casi todo lo que tenemos es resultado del esfuerzo de los demás, de la participación y las ideas de los demás....un simple jersey o un coche, participan muchas personas en su fabricación, ideación...en el proceso hasta que llega a nuestras manos. incluso el cepillo de dientes. debemos mucho a los otros; aúnque no nos demos cuenta, participamos de muchas de sus ideas y esfuerzo, aúnque no queramos...los demás son muy importantes y sus ideas, sobre todo. a pesar de que a veces, muchas o bastantes veces, lo nuestro sea también bueno, grande!

Submitted by rober on Mon, 21/02/2011 - 12:22

Un buen ejemplo de humildad Elba, y más valioso aún cuando viene de una persona humilde.

Me gusta el mensaje de tu comentario: Nada, ni nadie, tiene la capacidad de pasar por esta vida sin disfrutar el trabajo y esfuerzo de otros. ¿Alguien lo duda?. Elba, tu reflexión debería hacernos ponderar el verdadero valor de lo mío.

 

Mil gracias por tu comentario.

Un abrazo

Submitted by Karina Da Silva on Wed, 23/02/2011 - 11:51

Hola Roberto,

De verdad me ha encantado tu artículo, al leerlo lo que me vino a la cabeza fue la palabra “Empowerment”, he buscado una definición de esta palabra que englobe su significado a nivel organizativo y me ha gustado el siguiente:

“Empowerment significa crear un ambiente en el cual los empleados de todos los niveles sientan que tienen una influencia real sobre los estándares de calidad, servicio y eficiencia del negocio dentro de sus áreas de responsabilidad. Esto genera un involucramiento por parte de los trabajadores para alcanzar metas de la organización con un sentido de compromiso y autocontrol y por otra parte, los administradores están dispuestos a renunciar a parte de su autoridad decisional y entregarla a trabajadores y equipos.
Empleados, administrativos o equipos de trabajo poseen el poder para la toma de decisiones en sus respectivos ámbitos, esto implica aceptación de responsabilidad por sus acciones y tareas.” (Autor: Universidad de los Lagos Sede Valparaíso - Chile Carrera: Ing (E) Administración de Empresas, citado por: Recursoshumanos.com).

Este tema es algo en lo que pienso casi a diario porque lo hecho mucho en falta en la empresa donde trabajo. Creo que esto me pasa especialmente porque vengo de trabajar en otra empresa (en mi país Venezuela) donde realmente se le da este “empowerment” a las personas y noto las diferencias en el grado de motivación y de implicación de las personas con su trabajo. Debemos promover esta cultura de trabajo en nuestras empresas, así serán más productivas y las personas más felices en sus trabajos.

Compartiré el link de este artículo en el grupo que tengo en Linkedin para profesionales venezolanos de RRHH.

Un saludo y en hora buena por este artículo y tu blog en general.

Karina Da Silva