como si fuera mío

Submitted by rober on Wed, 04/11/2009 - 09:40

General 

compromiso

 recuerdo con especial cariño mis años de facultad. Durante aquel tiempo había una pregunta que me rondaba la cabeza: ¿cómo van a ser las cosas cuando salga de aquí?, ¿qué es lo que tiene el mundo laboral que tantos comentarios genera?. 

De todos los consejos y comentarios recibidos por aquel entonces, me quedo con uno que me dio mi padre: “... en el trabajo, cuando tengas que tomar una decisión, piensa que el dinero que estás gastando, invirtiendo o ingresando es tuyo, ¿cuál sería la decisión entonces?, la respuesta a esa pregunta seguramente sea la mejor opción”. Nunca me he podido quitar ese comentario de la cabeza, y a día de hoy, y espero que durante muchos años, éste guíe todas mis acciones. 

Los años de facultad ya quedan atrás y mi experiencia sigue demostrándome que ese comentario no hubiera sido un mal mensaje para muchas otras personas. Los comportamientos de desinterés que mostramos por las cosas que no son nuestras es una constante que he  ido viendo en el tiempo: pisos de alquiler destrozados, los baños de los locales públicos hechos un asco, depósitos de basura en medio de parajes naturales, despilfarros con dinero público, mobiliario urbano destrozado, todo tipo de energía desperdiciada, ... y toda una retahíla de ejemplos que hacen patente la falta de responsabilidad que muestran algunas personas con aquellas cosas que no son de “su propiedad”.  


Todas estas muestras de irresponsabilidad, y muchas otras que si te paras a pensar te vendrán a la cabeza, suelen surgir cuando crees que las cosas no son tuyas. Cuando lo que está en juego no es de mi propiedad, parece que las reglas del juego son otras ... nada más lejos de la realidad. 

Cuando cambiamos las reglas del juego para cuestiones como el medio ambiente, el dinero público, las infraestructuras, ... es muy probable que estemos confundiendo el término “propiedad”, y cuando esto ocurre, se activa la palanca de la irresponsabilidad que nos conduce hacia un comportamiento muy vicioso cuyo destino es el agotamiento del recurso.


Al igual que el medio ambiente, el dinero público o el mobiliario urbano, las empresas son esos entes impersonales que no pertenecen a nadie, pero que pertenecen a todos. Es aquí donde el consejo de mi padre cobra sentido y se llena de significado. Me ayuda a imaginar que parte del  dinero que entra y sale en la empresa es mío, y eso contribuye a centrar mis decisiones, a entender mejor el negocio, pero sobre todo, a actuar con responsabilidad sobre algo que no sólo es mío y de lo que depende el bienestar de otras personas.


Cuando oigo hablar de políticas de gastos pervertidas, procesos boicoteados, clientes maltratados, compañeros menospreciados, ... vienen a mi mente todo tipo de prácticas irresponsables: el escaqueo, mirar para otro lado, escurrir el bulto, culpar a otros, ...  ¿Cuánto de todo esto es la causa de lo que nos ha llevado a donde estamos?. Si las empresas hubieran sido gestionadas con los ahorros de los que toman las decisiones estoy más que seguro de que las cosas hubieran sido muy diferentes. Piensa en cuántas cosas de las que haces en tu trabajo harías si la empresa fuese tuya y el beneficio de la misma el pan de tus hijos ...


Hoy que tanto se habla de gestionar y medir el compromiso, piensa en qué personas de tu organización se comportan de esta manera, y sin duda, eso te dará un indicador claro del grado de compromiso con el que cuentas. Incrementarlo depende de tu capacidad para hacer sentir como suya la empresa a todos los profesionales. Trabajar sobre la responsabilidad individual, ser capaz de hacer entender que ese recurso “ajeno” es de todos y que de su correcta gestión dependerá el futuro de TODOS. Pensar: “total, nadie se va a dar cuenta...” es el principio de la cuesta abajo, y es muy probable que además se te rompan los frenos y sólo te des cuenta de que no los tienes cuando realmente los necesites.

Comments

Submitted by Noela (not verified) on Wed, 04/11/2009 - 17:47

Totalmente de acuerdo. Para que una empresa pueda ser competitiva, el grado de compromiso es un factor esencial.

Algunas Organizaciones se encuentran con una alarmante falta de este valor por parte de sus profesionales, sin darse cuenta de que una gestión adecuada implicaría un aumento considerable del compromiso. Ya que el ser humano tiene una gran capacidad de aprendizaje a través de la imitación, las influencias positivas de sus compañeros, directores, etc… son cruciales para fortalecer el compromiso. Fomentemos los comportamientos adecuados entre nuestros colaboradores, y veremos cómo aumenta la responsabilidad en nuestra Organización. Y quizás también consigamos que trasladen sus actitudes a todos los ámbitos que no son de “su propiedad”…

Submitted by rober on Fri, 06/11/2009 - 10:05

Muchas gracias por el comentario Noela.Hace algún tiempo escribí un post sobre esto que comentas, se titulaba las neuronas de la empatía. Los seres humanos funcionamos por imitación, así que si lo que vemos es negativo, de una manera casi inconsciente haremos lo mismo.

Me viene a la cabeza el ejemplo de las relaciones de pareja. Para que haya compromiso, ambas partes deben de empujar en la misma dirección. Si uno se compromete y el otro no, es probable que el primero lo imite y deje de hacerlo, avocando así la relación a su fin. Con la empresa pasa lo mismo. De nada vale que te comprometas si quien debe dar ejemplo no lo hace. Eso provoca que tarde o temprano suceda lo mismo que en el ejemplo anterior.

Muchas gracias de nuevo por tu comentario

Submitted by Sergio Eceiza López on Wed, 04/11/2009 - 18:05

Hay que empezar por educar desde pequeñitos. En España, gracias a que tenemos un nivel tan alto de prestaciones y servicios públicos que parece que salen de la nada, mucha gente crece con la creencia muy arraigada de que "lo que no me cuesta nada lo uso hasta que se rompa/agote, que ya vendrá la administración correspondiente a poner uno nuevo", sin caer en la cuenta de que sí que nos cuesta y que sale del bolsillo de cada uno. En los países anglosajones y nórdicos esto no pasa tanto, porque desde niños les enseñan que los servicios y recursos públicos son responsabilidad de todos los ciudadanos.

Este problema se traslada a las empresas, cuando personas con esta mentalidad hacen un uso igual de patoso de los recursos que ponen a su servicio. Un ejemplo simplón pero claro es el de "voy a imprimir esto, que no hace falta imprimirlo, a color y una sola cara, que cuando se acabe el paquete de folios y se gasten los toners ya le pediré unos nuevos a administración...".

Con mentalidades como éstas ni que decir tiene que el compromiso brilla por su ausencia.

Submitted by rober on Fri, 06/11/2009 - 09:48

Que gran ejemplo Sergio, por no hablar de la gente que roba todo tipo de cosas del trabajo ... es no darse cuenta de que eso es pan para hoy y hambre para mañana.

De acuerdo contigo en que la educación que recibimos tiene mucho que ver. Es como si desde pequeños nos fueran encaminando hacia esta irresponsabilidad por las cosas ajenas. Creo que esos "cerebros" que tenemos al frente del diseño del modelo educativo deberían pensar también en ello.

 

Gracias por el comentario

Submitted by Pablo on Wed, 11/11/2009 - 08:59

Ciertamente es un problema la falta de ciudadanía que impera hoy en día, no creo amigo Sergio, que el alto nivel de prestaciones sociales influya en el que las personas tomemos la decisión de apropiarnos o destrozar lo común.

La reflexión por tanto va a desde dónde hay que dirigir el esfuerzo para concienciar o educar a las personas, quién debe responsabilizarse de que este proceso que tiene que venir desde el principio ( hace poco discutía en otro foro sobre el tiempo necesario para cambiar hábitos conductuales en una sociedad, al hilo de las olimpiadas en brasil ) y sobre todo, bajo mi punto de vista, quienes somos los responsables de que así sea. En el epicentro una vez más, las personas.

Hoy por desgracia, parece que se premia al listillo, escaqueado, el amigo de lo ajeno, algunos lo llaman eficiencia.

Un abrazo

Submitted by rober on Thu, 12/11/2009 - 16:48

Pablo, a lo mejor tener un alto nivel de prestaciones no es el problema, sino un síntoma. Esto es como educar a un hijo; cuantas más cosas le das, más difícil le va a resultar valorarlas, y cuando no valoras algo, es muy difícil que hagas un buen uso de ello.

Sin duda, es un problema de educación y bajo mi punto de vista esto debe de empezar desde el principio. Comienza en casa, sigue en el colegio y termina en el trabajo. Si no hay un buen trabajo de base todo lo demás resulta bastante complicado.

 

Muchas gracias por tu aportación Pablo. Un saludo