desarrollo profesional
una pregunta sencilla: “dime todo lo que te gusta de tu grupo musical favorito o de una persona a la que quieres”.
Seguramente te vengan a la cabeza un montón de cosas. Es más, puede ser que tengas miedo de que alguna se te olvide y eso te haga sentir un tanto ansioso.
Pero, ¿y si reformulo la pregunta de otra manera?: “dime una sola cosa de tu grupo musical favorito o de una persona a la que quieres”.
A que la respuesta es mucho más sencilla.
Éste era el contenido del newsletter que rypple.com envía de forma periódica a las personas suscritas a su página. Hacía referencia a cómo debemos enfocar las preguntas a la hora de solicitar feedback a otra persona. Pedir a alguien que te diga un montón de cosas sobre tu desempeño no resultará tan efectivo como preguntarle ¿cuál crees que es la cosa que ...?. El newsletter se titulaba: Make “one thing” your superpower.
Este boletín supone una declaración de intenciones importante. Hace referencia al famoso lema de “menos es más”. El poder de la síntesis. Ser capaz de resumir en una sola característica un montón de cuestiones.
Generalmente, cuando de dar feedback se trata, solemos reaccionar armándonos de cuantos más datos mejor, de manera que nos podamos sentir respaldados y cubiertos ante cualquier tipo de eventualidad. Tratamos de apabullar a la otra persona con un feedback agudo y repleto de consideraciones. Pensando en ello, me pongo en la mente de quien recibe toda esta información. ¿Con qué te quedas?, ¿qué es lo importante; lo primero, lo último, lo del medio, ...?. A lo mejor no es mala idea eso de tratar de resumir el feedback en una sola cuestión, en aquello que es realmente importante, aquello cuyo peso específico hará que cumplamos la ley de Pareto. Todo lo que no sea importante quizás sea mejor omitirlo, no vaya a ser que el remedio sea peor que la enfermedad.
El newsletter me hizo pensar también en el feedback y en el plano temporal que maneja: el pasado. Nos fijamos en las acciones pasadas como los definidores de nuestro desempeño. Cosas que ya han sucedido son las que marcan nuestro presente y sobre ellas tratamos de modificar nuestro futuro. La verdad es que el feedback es una gran herramienta, pero me parece que es bastante incompleta porque no siempre es la mejor manera de modificar o mejorar nuestro desempeño futuro. Puede que haya otro ámbito temporal más útil y poderoso. Se trata del feedforward; el futuro.
La idea es tratar de anticipar y predecir posibles errores y/o comportamientos para trabajar sobre ellos antes de que se produzcan. Eso resulta mucho más útil que simplemente trabajar sobre cuestiones que ya han sucedido y que ya nadie podrá cambiar. Es cierto que el feedback puede ser una buena herramienta para tratar de identificar patrones de comportamiento, pero la única forma de cambiarlos (por su puesto, a mi forma de entender) es actuar sobre un futuro previsible. Si nos centramos en ese plano temporal podremos anticiparnos evitando que ocurra lo que no deseamos. A modo de ejemplo, pienso en todos los sistemas que a día de hoy incorporan los coches. Antes de quedarte sin gasolina te avisa, cuando una rueda pierde un poco de aire te avisa, cuando se caliente el motor te avisa, .... y todo ello antes de que el problema ocurra realmente y no tenga solución. De esta manera se puede modificar la forma de conducir y tomar las decisiones correctas que eviten que tengamos un problema mayor y no podamos seguir nuestro camino.
Se acerca la época del año en la que se recapitula lo hecho en el ejercicio. Es importante haber observado lo ocurrido, haber estado atentos y con los cinco sentidos puestos en el qué, en el cómo y en el por qué de cada acción. Pero si de verdad queremos ser útiles y aportar valor, debemos estar pensando ya en cómo podemos trabajar para procurar que todo lo ocurrido mejore el próximo año.
qué tienen en común un científico, un deportista olímpico y un escritor. Los tres trabajan durante largos periodos de tiempo y los resultados de su actividad no son inmediatos. El científico puede llegar a investigar durante toda una vida para al final conseguir un pequeño descubrimiento. El deportista olímpico pasa cuatro años preparándose para en unos minutos demostrar al mundo el resultado de su esfuerzo. El escritor pasa largas temporadas pensando e investigando para poder escribir un libro.
Todos ellos aplazan la gratificación del trabajo bien hecho, apuestan por el largo plazo y no buscan recetas rápidas. George Vaillant, profesor de Harvard y reconocido psiquiatra, habla de las defensas maduras. Las defensas maduras no son más que una serie de fortalezas que permiten al hombre disfrutar de un estado de bienestar. Éstas son: altruismo, la previsión de futuro, el sentido del humor y la capacidad de aplazar la gratificación.
De estas defensas maduras hay una que me llama especialmente la atención. Se trata de la capacidad de aplazamiento de la gratificación. Vivimos en un mundo que camina en la dirección contraria. Buscamos la inmediatez, el corto plazo, atajos, ya, rápido, sin dificultades, sin sufrimiento, sin esfuerzos, con anestesia, indoloro. Hemos diseñado toda una serie de píldoras que lo que buscan es precisamente la gratificación a corto plazo: ver la tele, el chocolate, ir de compras, las drogas, ...
No critico la existencia de estas cosas, pero me parece que su abuso puede conducirnos por un camino que en vez de dotarnos de defensas maduras nos hará más vulnerables e inmaduros. Tampoco creo que sea sano aplazar de forma sistemática todos los placeres porque nos alejará de disfrutar del día a día, de saborear las cosas y aprovecharlas. Se trata de construir defensas maduras para poder afrontar el futuro con garantías. Si somos capaces de aplazar la gratificación estaremos trabajando sobre nuestra fuerza de voluntad, nuestra capacidad de sacrificio, nuestro autocontrol; valores fundamentales para el éxito profesional y personal.
Poseer la capacidad de aplazar la gratificación, a nivel profesional, es una de las mejores maneras que puede haber para construir una carrera profesional solvente y con buenas expectativas. Pero como veíamos antes, esto no es fácil. Estamos rodeados de estímulos que nos empujan al YA. Queremos ser los más poderosos, los más ricos, los que tienen las mejores ideas, los que más saben de, ... y todo esto antes de los 40, no vaya a ser que no nos quede tiempo para disfrutarlo. Como es obvio, para conseguirlo hay que atajar. Atajos que nos apartan del camino de la incertidumbre, el fracaso, la monotonía o el sufrimiento. Olvidamos que estos elementos suelen estar en el camino. Sólo ellos nos harán más fuertes y resistentes, y vivirlos nos permitirá saborear la meta de una forma extraordinaria.
Siempre he pensado en cómo se sentirá la persona que descubra el remedio contra el cáncer. Imaginarme su trabajo diario, lleno de contratiempos, de fracasos, de incertidumbre, un sentimiento de no saber por donde seguir... y un día, de repente, encontrar el remedio ...
Todo lo comentado puede dar la sensación de moverse en el campo de lo etéreo. Punset, una vez más, nos ayuda a dotar de una base científica a esta idea. Gracias Eduard !!!

