huele a vacaciones
"Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios...Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a viajar, viajaría más liviano."
Este bello párrafo es obra del genial José Luis Borges. En él se recogen los anhelos y deseos de una persona de 85 años a la que la muerte está llamando a su puerta.
Su lectura me inspira a pensar que realmente la vida es la suma de nuestros recuerdos y experiencias y son éstas las que al final de la misma determinan el saldo de lo vivido.
Haciendo caso a las palabras de Borges, mañana comienzo mis vacaciones. Seis semanas fuera de cobertura, lejos de lo cotidiano, de los problemas del día a día, del ritmo que marcan las obligaciones y el trabajo. Mañana comienzo un viaje con el que espero llenar esa mochila que llevamos en nuestra cabeza y de la que tiramos en forma de recuerdos cuando queremos recrearnos con las maravillas de la vida. Siento la necesidad de dotarla de contenido mientras el tiempo y la salud me lo permitan, porque se que de lo contrario, un día esos anhelos de Borges podrían ser míos también.
Ahora toca descubrir paisajes, conocer culturas, compartir experiencias, correr todo tipo de aventuras, salir del espacio de confort, ampliar los puntos de vista, entender otras realidades y sentir la pequeñez del individuo en la inmensidad del mundo.
Espero descubrir grandes cosas y deseo estar un poco más en contacto conmigo mismo. Viajar siempre es un buen momento para que nuestro cerebro deje de ser ese vaso de agua en el que cualquier pequeño puñado de sal convierte el agua en veneno, para transformarlo en un gran lago donde los puñados de sal no alteran en absoluto el sabor de un agua clara y cristalina.
A la vuelta prometo acometer de nuevo el gran reto que supone escribir un blog. Algo que llevo haciendo cada semana durante los casi cuatro últimos años. Una forma de compartir y desnudarse que en mucho me recuerda a viajar, ya que en ambos casos, puedes utilizar tu imaginación para descubrir nuevos lugares y sacar originales conclusiones. Espero que a mi regreso también hayas disfrutado de este tiempo de descanso y lo hayas utilizado para estar un poco más contigo. Te deseo unas muy felices vacaciones. Hasta la vuelta!!!!

nuestras decisiones ejercen un poderoso efecto sobre nuestra manera de actuar. Cuando tomamos una decisión hay algo en nuestro interior que nos empuja a asumirla como correcta y adecuada y si para ello es necesario justificar lo injustificable, se justifica. Somos rehenes de nuestras decisiones, al igual que lo somos de las modas. Nuestra forma de consumir es altamente influenciable por el efecto que ejerce sobre nosotros lo que hagan los demás. Así surgen los grandes éxitos, los clubs de fans, los best sellers, el turismo, la moda,... Lo que hace “la manada” influye sobremanera en nuestros hábitos. Comportarnos como un rebaño es algo que nos define como personas y que nos asemeja a esos bancos de peces o grupos de aves que se mueven de forma sincronizada sin que haya nada evidente que determine dicho comportamiento.
¿cuántas de las aplicaciones y opciones de tu móvil utilizas habitualmente?, ¿qué porcentaje de uso le das a las mismas frente a la funcionalidad de realizar las tradicionales llamadas telefónicas?. La respuesta está matizada por el rango de edad, pero estoy seguro de que la gran mayoría tendrá un porcentaje mucho mayor de llamadas frente a mil y una funcionalidades que sirven para todo y para nada.
Conspiración es el título de una película protagonizada por Mel Gibson y Julia Roberts. Para los que no la conozcan, se trata de la historia de una taxista que vive obsesionado con la existencia de una serie de confabulaciones cuyo objetivo es controlar el mundo. La cinta muestra de manera muy gráfica la vida atormentada de este personaje, una persona que sufre los desórdenes típicos de quien padece manía persecutoria. Jerry Fletcher, así se llama el personaje en la película, es una caricatura de la peor cara de esta patología, sin embargo, no hay que llegar tan lejos para observar consecuencias a menor escala de los efectos provocados por la sensación de que todo y todos se han puesto de acuerdo para ponernos las cosas difíciles.
una de las grandes aportaciones del cine a nuestra sociedad es que hace visibles problemas “invisibles” que pasan totalmente desapercibidos. Este año ha sucedido con el Discurso del Rey y la tartamudez, pero hay cientos de ejemplos que nos acercan a todo tipo de desórdenes que son difíciles de entender hasta que los ves en la pantalla. Recuerdo el día que vi Una Mente Maravillosa, ese día le puse cara a una enfermedad tan terrible como la esquizofrenia, y entendí un poco mejor lo que sienten quienes la padecen. Shutter Island es otro ejemplo que nos introduce en el oscuro y confuso mundo de las alucinaciones. Pero hay una película que me gustó especialmente y que me permitió entender algunos de los desordenes neurológicos causados por el
¿te suena eso del típico día duro de trabajo en el que llegas a casa de mala leche?. Creo que es algo más común de lo que parece. Esa mala leche surge por algo, y como siempre, los científicos sociales nos ayudan a entender el origen del mal humor. En los años
imagínate que te invitan a una fiesta. Cuando llegas, tu anfitrión escribe un número en tu frente. En ese momento accedes a una sala donde te encuentras un gran grupo de hombres y mujeres, cada uno de ellos llevan escrito en la frente un número entre el 1 y el 10. Descubres que no hay espejos en toda la casa y que por lo tanto te resulta imposible saber cuál es tu número. El sistema de valoración hace referencia a tus atributos físicos, es decir, el anfitrión valora de 1 a 10 tu apariencia física y te asigna una puntuación.
¿qué le sucede a la rana que cuando la metes en una cazuela con agua fría y comienzas a calentarla es incapaz de saltar fuera antes de morir hervida?. Todos sabemos lo que ocurre, la progresiva subida de temperatura del agua impide a la rana darse cuenta de que realmente corre peligro, y esto se debe a que su cuerpo se adapta en la misma progresión a la nueva temperatura del agua. La verdad es que nunca he hecho este cruel experimento, pero realmente pone de relieve algo que nos asemeja mucho a las ranas, se trata de nuestra capacidad para adaptarnos. 




