formas de ser
yo soy, tú eres, él es, pero realmente la pregunta es: ¿y tú quién eres?. ¿Crees realmente ser quien piensas ser?. Llevamos demasiado tiempo otorgándole un valor excesivo a los conocimientos. Realmente son muy importantes porque nos aportan el intelecto que nuestra razón necesita, pero más allá de los conocimientos existe un mundo donde la forma de ser viene determinada precisamente por eso, por cómo te comportas en tu entorno. La importancia de los conocimientos responde a nuestra necesidad por contestar las preguntas que nuestro hemisferio izquierdo formula. Hasta ahora esas preguntas nos han hecho progresar, pero me cuestiono si seguirán siendo la solución a buena parte de nuestros problemas actuales. Quizás nos hemos olvidado de que lo que realmente define a las personas es su forma de ser, no los conocimientos que atesora.
Creo que es un buen momento para que las empresas e instituciones que nos representan conformen sus organizaciones con personas seleccionadas fundamentalmente por su forma de ser. Si sólo nos fijamos en qué saber hacer, corremos el riesgo de olvidarnos cómo lo hace. Ese cómo es el que le da forma a nuestra acciones. Cómo hacemos las cosas define nuestra forma de ser y nos presenta a los demás como realmente somos. Nuestras capacidades no son el actor principal de la película de nuestras vidas, quien realmente está en primera linea del escenario son nuestras habilidades sociales.
Si te paras a observar a las personas que triunfan de algún modo en la vida, son personas que poseen una determinada forma de ser. Se trata de personas que saben integrar a los demás, que ven en ellos aliados y no enemigos o competidores a los que derrotar. Las formas de ser que más brillan son aquellas que inspiran e iluminan la atención de los demás. Faros en un mar donde todo tipo de comportamientos irracionales navegan sin rumbo, y que pocos llegan a controlar. Quienes los controlan, dominan y utilizan a su favor, son los que poseen ese carisma que despierta el interés de aquellos que les rodean. Los conocimientos están en un segundo plano, es la intuición que su forma de ser ha diseñado la que convierte la realidad en la que vive en un océano de posibilidades por conquistar.
Todos sufrimos los engaños de nuestro subconsciente, singularidades como nuestra tendencia hacia la procastinación, el miedo a la pérdida, nuestra capacidad de adaptación, el despilfarro de nuestra fuerza de voluntad, nuestra sobrevaloración de lo propio, etc, etc, etc,... son características que todo los seres humanos compartimos. La manera de integrarlas en nuestro día a día define nuestro comportamiento, y sin lugar a duda, el comportamiento es la llave que abre la puerta del éxito profesional, pero sobre todo vital.
Las empresas, al igual que las personas, también tiene determinadas formas de ser, toda la lógica y el sentido lleva a pensar que la manera adecuada de construirlas consiste en identificar aquel talento que entiende y comparte dicha forma de ser. De otro modo, la química entre ambas partes difícilmente surgirá y aunque podamos vivir juntos, quizás no podamos maximizar todas las opciones a nuestra disposición. Todo esto suena muy lógico y evidente, ¿pero tú crees que tenemos en cuenta este tipo de criterios a la hora de conformar empresas e instituciones?.
¿Cuánta gente conoces que sepa realmente cómo es?, ¿de cuántas personas podrías hablar que conozcan sus limitaciones y fortalezas?, ¿y que las sepan utilizar correctamente?. Es más sencillo identificar todo lo contrario, personas que no se conocen, que no saben muy bien cómo son, que cuentan con un gran número de puntos ciegos para sí mismos pero no para los demás. Como decíamos antes, en este aspecto, las empresas son como las personas. ¿Cuántas crees que se conocen realmente?, ¿cuántas podrían hablar de su forma de ser?.


vivimos tiempos de debate sobre la educación. Seguimos concibiendo este bien de interés general como un arma arrojadiza entre nuestros representantes políticos, olvidando que detrás de todo ello se encuentran miles de estudiantes víctimas de idas y venidas ajenas al objetivo: aprender.
la realidad es neutral, somos nosotros los que la convertimos en otra cosa. Esto es tanto como decir que no existen los éxitos y los fracasos, que dichos estados son fruto de nuestras interpretaciones. Nosotros somos los que transformamos la realidad en base a nuestros juicios. Esto es algo que los niños no saben hacer, simplemente porque carecen de esa experiencia que nos da los años y que poco a poco convierte lo que nos pasa en información con la que enjuiciar lo sucedido.
hoy toca completar un pequeño rompecabezas. Se trata de una sencilla ecuación en la que tienes que mover uno de símbolos de los números para que la ecuación sea correcta:
los extremos han sido creados para determinar los márgenes sobre los que nos movemos. La tristeza y la felicidad trazan un camino digno de ser vivido, la pobreza y la riqueza nos ayudan a valorar lo que tenemos, el sol y la luna nos ofrecen cada día, el aburrimiento y la diversión nos ayudan a encontrar nuestra vocación, ¿y qué pasa con nuestras ideas?, ¿somos capaces de reconocer las buenas de las malas?. En el mundo de la creatividad, los límites del camino están fijados por la autocrítica y la autoestima positiva. Entre ambos extremos se mueve nuestra genialidad como creadores.
¡los polos opuestos se atraen!. ¿Verdad o mentira?. La cultura popular utiliza este dicho para justificar la unión de personas muy diferentes, pero, ¿realmente se atraen los polos opuestos?. La psicología ha demostrado que esto no es así, que hay algo a lo que se denomina el efecto similitud de atracción (SAE: similarity-attraction effect) que provoca que nos pasemos un porcentaje importante de nuestro tiempo buscando a personas que se parezcan a nosotros. Esta característica humana es universal; aplica a todas las culturas que habitan el planeta. Lo mismo sucede en tu trabajo que en una aldea remota de las bosques de Borneo. La búsqueda de nuestros iguales empuja buena parte de nuestras habilidades y acciones.
se termina el 2011, un año complicado para muchas personas, y comienza un 2012 precedido de todo tipo de vaticinios pesimistas. Estamos viviendo un momento en el que debemos asumir una realidad diferente, ahora nos toca vivir con un poco menos, que no significa vivir peor. Esta es la consecuencia de nuestras acciones, este es el precio de nuestros errores.
el otro día echaba cuenta de todos los amigos cuyos padres conozco. En la inmensa mayoría de los casos, el comportamiento de los hijos es paralelo al de sus padres. ¿Y qué quiere decir esto?, los hijos crecen y se desarrollan en un entorno en el que los padres son el centro del universo. La necesidad de afecto y de pertenencia nos hacen luchar con todos los recursos a nuestro alcance por conseguirlos. Las vías para conseguirlo son múltiples y muy variadas, cada una de ellas depende del carácter y comportamiento de los padres. El que se tiene que fijar en los detalles aprende a ser minucioso, al que tiene que conseguir cosas para llamar la atención aprende a ser un finalizador, el que no tiene que hacer nada cree que las cosas le vienen dadas, al que parecer le es más rentable que ser, parece... El niño busca los recovecos en esa maraña de emociones y sentimientos que le abran el camino hacia lo que necesita.




